jueves, 28 de agosto de 2014

Del calor de Valencia al frío de Andorra y media vuelta

Improvisadores, hace unas semanas que volví de mi semana de vacaciones en Andorra. ¿Sabéis que? Que echo de menos el fresco andorrano. Pero bueno, ese no es el tema… más o menos.
El lunes 4 después de pasar por mercadona a aprovisionarnos de almuerzo, comida y café, pusimos rumbo a Pas de la Casa. Con tranquilidad, parando varias veces y disfrutando del paisaje. Pasamos por Sant Climent que, para algunos no os dirá nada, pero para Paula y Elena quizá les recuerde el momento en el que íbamos buscando los pueblos para mi trabajo final de máster y me encontré con “San Clemente” y “Sant Climent”. En este punto yo no sabía si eran los dos el mismo pueblo o pueblos diferentes, bendito internet. Bueno, pues esa duda solucionadisima.
Cuando llegamos a Pas de la Casa a eso de las 6 de la tarde había una niebla de película de miedo. Nos dieron las llaves del apartamento y fuimos a investigarlo. Lo mejor era el balcón que daba a los pirineos, a un prado con vacas y un riachuelo. Ais, vacaciones. El caso es que esa nube de niebla se iba de Pas de la Casa y entraba otra, como si fuese una película de miedo. Y encima hacia frio. Y yo solo con una rebequita porque mi madre dijo que no me haría falta más. Maldita sea, saquemos el edredón del armario pero ya.
El martes nos dedicamos a hacer el primer día de ruta por las iglesias románicas de Andorra que resulta que hay como mil. O como 50. Si vais, os recomiendo ir primero al Centro de Interpretación Andorra Románica que está en Pal y allí mismo empezáis la ruta. Además, todas las tienen un guía y la visita es gratis. Sí se pagan los museos, pero con las entradas de adulto incluye la entrada a otro museo. Además, con el carnet de estudiante se reduce el precio a 2.5€, es decir, la mitad. Y con el carnet joven es gratis. Es decir, que es bastante económico visitar las iglesias y museos. Nosotros empezamos la ruta por la iglesia de Sant Climent de Pal. El pueblo entero está incluido en el plan de protección de la arquitectura tradicional desde hace unos años, así que vale la pena dar una vuelta. Vimos muchas casas con una planta superior dedicada a secar tabaco, porque no sabéis la cantidad de tabaco que se planta allí. Yo tampoco lo sabía.
Después de esta iglesia nos fuimos a Sant Martí de la Cortinada que es mucho más grande y más reformada que la de Pal. Pero también es preciosa además de tener una zona de sombra que da gusto. Como se acercaba la hora de comer, nos fuimos en dirección a Encamp a ver la Iglesia de Santa Eulàlia, pero al entrar es de esas iglesias en las que piensas: pues una iglesia normal, de románico el campanario. Fuimos a comer a un restaurante donde eran muy lentos y el camarero se ponía nervioso cada vez que pasaba por nuestra mesa y veía que el que tomaba nota no había pasado aun a vernos. Aun así conseguimos comer y a las 4 nos fuimos al museo casa de Areny-Plandolit que según la guía es el único ejemplo de casa señorial de Andorra. La verdad es que me gustó mucho porque tienen los objetos originales y puedes visitar las habitaciones y está la ropa, los cacharros y hasta los juguetes. Además, también hay una antigua consulta de médico del señor de la casa con material antiguo. La verdad es que si tenéis que elegir un museo, os recomiendo este.  También está el centro de interpretación de la Farga Rossell que fue la última fragua en cerrar. Aquí te explican la historia del hierro y la industria en Andorra y después hacen una demostración del funcionamiento de la forja del siglo XIX. Aunque a decir verdad en mi opinión sobraba el video o el guía que repitió después lo mismo que el video. Puestos a elegir prefiero que se quede el guía, por lo de defender la profesión, que nunca se sabe.
De aquí nos fuimos a la última parada del día: Sant Cristòfol d’Anyós. Como casi todas las iglesias están lo más alto posible y desde aquí hay unas vistas increíbles. De hecho, la construyeron ahí para vigilar la entrada del valle. A esta no pudimos entrar porque sólo abre dos días a la semana, pero por si vais que sepáis que las pinturas románicas también se arrancaron en los años treinta. De aquí ya pusimos rumbo a casa porque aunque son pocos kilómetros, los puertos de montaña retrasan mucho.
El día siguiente fue otro día de rutas románicas. Para empezar nos fuimos a Sant Serni de Nagol que está más o menos allá donde Cristo perdió el gorro y subiendo. Es una iglesia de 1055 desde la que se ve una ermita y (si no hubiesen construido fincas) la iglesia de Sant Julià de Loria. Una vez más, la iglesia tenía un carácter defensivo. Según nos explicaron es porque al ser un país neutral no podían tener castillos ni fortificaciones, pero supongo que hecha la ley, hecha la trampa. Es una iglesia pequeñita a la que no debe ir mucha gente ya que la guía estaba tumbada en el porche con un cojín y un libro. Un trabajo tranquilo. De aquí volvimos a la civilización y nos fuimos a visitar Santa Coloma. Para seguir con las excepciones andorranas, esta iglesia es la única que tiene un campanario redondo (más o menos). Nos dijo un guía que parecía casi un pique entre iglesias así que acabaron con la única iglesia con ventanas geminadas dobles, la única iglesia con un campanario redondo y otra con un campanario extremadamente alto. Esto es lo que pasa cuando te picas con el vecino, que luego la historia no sabe a santo de qué. Aquí en Santa Coloma nos encontramos con una guía más preocupada por repetir el horario de las iglesias que por hacer la visita y cada vez que llegaba alguien volvía a empezar. Desesperante. En esta iglesia las pinturas también fueron arrancadas aunque se conservaron algunas que estaban escondidas detrás del retablo. Además en el ábside hay una miniatura de la virgen de los remedios decorada y digna de adulación si es cierto que no ha sido restaurada nunca. Además, Santa Coloma está en el centro del pueblo y si no aparcáis al lado sino en un parking que hay más arriba hay un bonito paseo. Lo único malo es que el bonito paseo de vuelta es hacia arriba, pero no es mortal.
Como se hacía ya la hora de comer, nos fuimos en dirección a Sant Miquel d’Engolasters y antes de visitarlo decidimos comer. Cerca de la iglesia está el lago d’Engolasters. Arriba de la cuesta hay un restaurante y un parking para clientes, pero también podéis aparcar abajo e ir hasta el lago por el camino de acceso al circuito de trial o bicicleta de montaña o lo que sea. Aquí comimos a la sombra y disfrutando de las vistas y sin muchos bichos, todo sea dicho. De aquí nos fuimos al restaurante a tomar el postre. No pudimos entrar dentro porque estaba cerrado, así que nos tocó sentarnos al sol en el chiringuito a sufrir helado en mano. Que bien podría haber sido gratis si el camarero me hubiese confundido más tiempo con su amiga Carmen. Que oye, si tenemos que ser amigos seremos amigos, no es tanto esfuerzo. Seguro que su amiga Carmen tiene pinta de maja, como yo.
En fin, de aquí nos fuimos a Sant Miquel y menos mal que llevábamos una guía porque el guía que había allí no se dignó más que a darnos la razón en lo que nosotros íbamos suponiendo. Por no llevar no llevaba ni el uniforme. Sant Miquel es una iglesia muy pequeñita con un campanario de 17 metros que le queda como a un Cristo dos pistolas, o extremadamente desproporcionado. Como queráis. Dentro vimos al típico pantocrátor, pero resulta que es una copia y los originales no están, para variar. Lo bueno que tiene  es que está a pie de carretera, así que no tenéis que escalar. Así se hace el románico, a pie de carretera, a ver si aprenden los de Nagol.
Muertos de calor porque ese día decidió calentar con ganas, nos fuimos a ver el conjunto de les Bons. En realidad lo llaman “conjunto histórico” pero lo único visitable es la iglesia. También podéis subir a una torre, pero sin más. Aquí en la iglesia conocimos al guía que más mencionamos y recordamos de la historia: Albert. Él nos enseñó la iglesia de San Román y fue con el que más nos reímos, con diferencia. A la pregunta de si esa piedra tan blanda (parecida a la piedra pómez) aguantaba bien la humedad dijo: si en Andorra no hay humedad. Para asegurarnos de que había entendido la pregunta añadí: pero ¿ni con lluvia ni nieve? Y siguió negándolo. Querido Albert, no puede ser que digas que no hay humedad si está todo verde y hay riachuelos cada dos pasos. Además, él con el pelo largo y liso lo tiene que notar, seguro. Me juego lo que queráis. El caso es que al acabar la visita y explicarnos todas y cada una de las pinturas, le pregunté si todos los guías de patrimonio son historiadores. Adivinad qué, no lo son. Él nos dijo que era ingeniero deportivo. ¡Maldito sea el intrusismo laboral! Y menos mal que no es ingeniero agrónomo, porque decir que no hay humedad…
Después estuvimos hablando un rato de sus copríncipes y demás, yo no tenía claro si Francia y España pagaban a Andorra o al revés y resulta que el presidente francés y el obispo de Urgell le cobran a Andorra un buen pico cada año. ¿Las coprincesas llevaran solo medio vestido y media corona? Lo investigaré antes de presentarme voluntaria. Si vais a Andorra ojalá os toque Albert de guía, no como el de Sant Miquel o la de Santa Coloma.
De aquí nos fuimos a Sant Serni de Canillo que está también arriba pero no os paséis como nosotros que nos fuimos demasiado arriba. Es una iglesia normal y a través de un cristal se ven cuatro muros de una iglesia románica, pero sin más si lo que buscáis son iglesias románicas. De aquí nos fuimos a Sant Joan de Caselles, otra iglesia a pie de carretera, donde aún se conserva la madera original y hay dos porches de épocas diferentes. Además de un cristo policromado que encontraron hecho pedazos en la propia iglesia. La verdad es que es una iglesia simple pero muy bonita, incluso desde fuera. Además como el museo de la moto está al lado, se puede aparcar en su parking y siempre está llena de gente. Por eso de que no hay que buscarla, que está a pie de carretera. Esta iglesia, según entendí, no es de patrimonio así que cierra al medio día.
De aquí ya nos volvimos a casa porque hay que abastecer la mini nevera y decidir el plan para el día siguiente. Y abrazar el edredón.
Al día siguiente nos levantamos y después de organizar la ruta pusimos rumbo a Llivia. Para el que no lo sepa (como era mi caso) Llivia es un pueblo catalán en territorio francés. Algo así como el rincón de Ademuz. Más o menos. Aquí está la farmacia más antigua de Europa o una de las más antiguas. Dicen mis padres que antes se podía visitar la farmacia, ahora hay un museo y una especie de reconstrucción de la farmacia y la oficina del farmacéutico, pero es bonito. Os recomiento visitarlo porque es muy interesante. Justo enfrente del museo está la antigua cárcel y la iglesia. Si os gusta visitar iglesias, es una iglesia bonita. Sí, normal y aun en uso, pero bonita. Pero eso sí, no busquéis postales porque no venden. Malditos.
Aquí la puerta de la cárcel

De aquí salimos pitando hacia el Valle de Nuria. Sí, mi hermana tiene un valle. O no y es sólo casualidad. Nunca lo sabréis. El caso es que después de pagar una burrada para subir al tren cremallera que sube hasta allí 
(que suena un poco tacaño, pero jolín), nos tocó esperar un buen rato. Pero bueno, se lo perdonamos por ser una de las dos únicas líneas de tren cremallera de España y además se inauguró en 1931, hay que tener paciencia. Por fin llegamos arriba y el frio nos abrazó. Tanto que me puse la rebeca y el chubasquero, que no abriga pero reconforta. Comimos allí con nuestro picnic y después fuimos a visitar la ermita y la iglesia. Vale que la última vez que fui yo tenía como 5 años, pero a Dios pongo por testigo que allí había un caldero en una ermita y ahora ya no está. 
Dentro de la iglesia se puede subir hasta arriba y ver la habitación donde está la virgen de Nuria, pero yo me embobé en cuanto entré porque había una chica restaurando pinturas. Creo que se pensó que estaba loca porque me quedé un poco embobada. Así que cuando la habitación se despejó empecé a hablar con ella y resulta que llevaba cuatro días con un trozo que no mediría ni 50cm. Pero fue bastante simpática, sobre todo después de dejar caer que era del gremio y no una cotilla sin más. Discúlpeme, soy una cotilla titulada.
Y entonces tocó esperar al tren cremallera, porque no os creáis que pasa cada cinco minutos tampoco. Así que nos fuimos a la cafetería y me tomé un delicioso chocolate caliente. La verdad es que siempre que hemos visitado el Valle de Nuria paramos un gran dia. Con 5 años o con 23, es un sitio precioso. Y toda la zona de la Vall de Ribes es increible, los pueblos son maravillosos y os recomiendo tanto ir a visitarlos. Nosotros vamos cada x años, porque de verdad que nos encanta la zona. Aunque tengo que reconocer que la vuelta a casa fue larga y cuando llegamos el edredón me sonrió.
Al día siguiente cruzamos la frontera hacia el otro lado y nos fuimos a Foix. Fuimos justo el día que hacía un calor infernal y había mercadillo. Que después dirán que aquí timamos a los turistas, pero ojo que aquel panadero nos timó. Ahí se atragante, mala persona. Subimos hasta el castillo de Foix, pero tampoco me apasionó. Si hubiese estado como la casa museo, así con el mobiliario o algo. O vacío. Pero no exposiciones aleatorias en cada planta. Que la exposición sobre Andorra no sé a qué viene. Lo único salvable fue el libro de cacerías que escribió el mandamás y que han digitalizado así que vas pasando las páginas en plan tablet.
En la oficina de turismo nos habían dicho que cerca había un pueblo muy bonito, así que decidimos ir allí a comer. De camino a Mirepoix me dormí, porque a todo esto la siesta no la he hecho mucho, pero la siesta del borrego no la he perdonado ningún día. Por eso hay algún vacío existencial en la historia, porque me he pegado unos sueñecitos en el coche que vamos.
Llegamos a Mirepoix y nos comimos la quiche que habíamos comprado al panadero timador. Que era un timador, pero estaban de muerte. Después nos fuimos al centro del pueblo que no sé cómo lo encontramos porque ahora que lo pienso mis padres fueron muy directos. Igual lo vieron mientras yo dormía, no lo descarto. El caso es que es una plaza muy bonita con una gran galería medieval donde se organizan teatros, tiendas artesanales y mercados. La verdad es que vale la pena darse un paseo por la plaza y disfrutar de las vistas. Además está la catedral con la nave más ancha de Francia, que tampoco es despreciable y está toda pintada. Así que si pasáis por allí, marcad Mirepoix como punto interesante. Además hay una heladería que hace esquina que te mueres. Vale que los helados son de Ben&Jerry’s, pero se está tan bien allí. En la oficina de turismo nos mandaron a “uno de los pueblos más bonitos de Francia” y allá que nos fuimos. No hace falta que marquéis Camon en el mapa. No tiene mucho que visitar, así que a no ser que queráis dar un paseo por un pueblo pequeño o comer una crepe en una furgoneta-bar, no hace falta. Tampoco descarto que en Mirepoix nos mandasen allí para que dijésemos “pues Mirepoix es más bonito”.
Lo malo de cruzar fronteras es que luego hay que volver y no sabéis la de colas que se organizan en Andorra para entrar y salir. No porque paren en la aduana, sino porque el aforo del país entero debe rebosar. El caso es que volví a casa sin que ninguna oficina de turismo me diese información de Muret. Frustración sobre mí y vergüenza sobre sus oficinas de turismo.
Al día siguiente arrastré a mi familia a más de dos horas de coche para llegar a Muret. He de reconocer que fui perdiendo la fe. No llegábamos nunca y empezaba a tener pinta de ser un pueblo con cuatro casas muertas del asco. De hecho empecé a sugerir dar la vuelta porque no valdría la pena. Hasta que sales de un mini bosque y aparece Muret a tus pies, enorme. Porque claro, a ver si se pensaban que yo los llevo a sitios muertos del asco o que un rey de Aragón se deja matar en cualquier sitio. El caso es que llegamos más bien a la hora de comer y estaban recogiendo el mercado. Por una parte mejor, no quiero vérmela con más panaderos timadores. Entramos en la iglesia y aquí encontramos la única referencia a la batalla de Muret. Vamos a ver, ¿tanto estudiarlo para esto? Después preguntamos a una buena mujer por la oficina de turismo y nos dijo que era sábado, que estaría todo cerrado. Maldita sea. Vergüenza también sobre esta oficina de turismo. El caso es que decidimos ir a buscar algún sitio agradable para comer, pero antes hice que Nur cruzase conmigo una carretera para hacerme la foto con el nombre de “Muret”, por lo menos. Y entonces a mi padre le dio un cortocircuito y decidió ir a Lourdes. No sé si sabéis donde está, pero más o menos de Muret está a tomar por saco a la izquierda. Que se veían ya las señales en dirección a San Sebastián. Paramos a comer a medio camino porque eran las 4 y ya rozaba la indecencia. Por cierto, las ensaladas que venden en los supermercados no están tan buenas como parece. La de pasta tenía un pase si le hubiesen quitado el pimiento, pero la de cerdo… no señor. La cambié por un capuchino frio.
Llegamos a Lourdes y de repente la población se ha transformado en grupos de enfermos, familia, monjas y curas. Megafonía con música, megafonía con misa. Demasiada sacralidad, me cortaban todo el sarcasmo y la ironía que viven en mí. Vimos de lejos la virgen porque la cola que había no tenía nombre y después entramos a la iglesia donde había unos mosaicos muy bonitos, todo sea dicho. Y después nos fuimos a comprar recuerdos para las abuelas, pero no venden agua embotellada. Sólo encontramos una mini botella y la mujer dijo que no le quedaban más. Igual yo soy mala persona, pero seguro que más de uno hubiese dicho que sí, hubiese entrado a la trastienda a llenar la botella con agua del grifo y lo hubiese vendido. Por una parte no miente, porque es agua de Lourdes, por otra… voy a ir al infierno.
El caso es que después de un súper helado de nata con sirope de chocolate me veía en muchas más condiciones de hacer de copiloto de vuelta a Andorra. Así que el turno de la tarde (mamá y yo) nos pusimos en los asientos de delante y seguimos las indicaciones del GPS. Al que hay que llevar a desintoxicación porque debía estar borracho perdido porque no nos devolvió por la autopista sino que nos metió por todos los malditos pueblos de Lourdes a vete a saber dónde. Hasta que empezó a anochecer y nos plantamos en una rotonda perdida de la mano de dios y el GPS decía que teníamos que seguir por el puerto de montaña. Y mamá se amotinó y al grito de “¡un puerto!” dio otra vuelta a la rotonda, se aparcó y le dijo a papá que se apañase. La verdad sea dicha, en el puerto el corazón se me movió de sitio y casi sale disparado. Carretera estrecha con niebla y solo nos faltaba la niña de la curva o las brujas de Zugarramurdi. Por fin, a las once de la noche llegamos al apartamento. Edredón, no sabes cuánto me alegro de verte.
El día siguiente por la mañana lo dedicamos a bajar a Andorra a comprar, pero lo de que es más barato es bastante mentira. Si no fumas, no te sale rentable. Y como yo no fumo, pues a otra cosa mariposa. Volvimos a comer al apartamento y después de la siesta quisieron dar una vuelta por los prados de detrás. Querían subir a un lago, pero yo decidí que me quedaba a medio camino y me senté al borde del rio. No sé porque decidí meter los pies en el agua y estaba tan fría que dolía. Pero allí me quedé por lo menos una hora. Solo se oía el agua, ni las motos de trial escuché. Cuando quise darme cuenta había una vaca a menos de 2 metros de mí y no la había visto ni venir. Me quedé tanto rato allí sentada que las golondrinas pasaron a menos de medio metro de mi cabeza y los mosquitos se posaron sobre mí. Pero fue una hora genial. Ojala hubiese podido coger ese trocito de mundo y traérmelo a casa. En su lugar grabé un video. De vuelta al apartamento pasamos en medio de las vacas que rumiaban y los terneros que nos miraban fijamente.
Al día siguiente volvimos a Andorra porque papá quería comprar una cosa en la única tienda que estaba cerrada el domingo. Después de almorzar pusimos rumbo a casa, pero antes decidieron pasar por Sort a comprar lotería. No sé si habéis ido alguna vez, pero tiene un camino con curvas que te mueres. Y más si vas leyendo como yo. No me había mareado nunca en el coche, y que horror. Quiero decir, ¿qué haces? Si has bebido hay quien vomita y hay quien come y asienta el estómago, ¿pero en el coche? Como yo no soy muy de vomitar, en cuanto pararon el coche para ir a comprar me comí un paquete de papas. No sé qué ayudó si las papas o el hecho de estar parada, pero el caso es que me encontré mucho mejor. Pero válgame, que mal lo pasé. Así de dedicada estoy al trabajo del máster. Solo recordarlo me duele la tripa.
Paramos a comer allá por el desierto de Lérida que más que Lérida parecía el desierto de Nevada. Y otra vez ignorando al GPS borracho conseguimos llegar a casa sanos y salvos.
Hacía muchos años que no me iba de viaje con mis padres, pero no han perdido las costumbres. Ha sido un viaje muy divertido donde me han venido muchas ideas y además he disfrutado de un paisaje precioso. Será porque es todo verde con ríos (aunque Albert diga que no), pero me parece precioso. Quizá porque no lo tengo en casa. Lo mismo me pasa cuando voy a Francia a ver a la familia, lo que no tienes te parece maravilloso y lo que tienes, bueno eso es más rutina y trabajo, pero también es maravilloso.
Sé que no ha sido un gran relato de las vacaciones, pero espero que me perdonéis. Espero que hayáis tenido un gran verano y disfrutéis de lo que queda.

¡Sed felices!

viernes, 23 de mayo de 2014

La noche de las coletas y el taper.

Improvisadores, vamos a hablar de la vuelta al cole. Es broma, vamos a hablar de la vuelta a casa. Pero será breve, muy breve.
Paula ha vuelto de Viena y el viernes 9 de mayo decidimos ir a cenar las 5 juntas. De hecho, como sólo íbamos a cenar nos fuimos en deportivas y con coleta. Nos encontramos en la Plaza de la Virgen y nos fuimos a tomar algo a la plaza del negrito. De allí decidimos irnos a cenar a un indio en Cánovas. Que oye, no habia ido yo nunca a cenar a un restaurante indio pero la verdad es que está bastante bueno. Pero con tanta especia bebes mucho. Y allí, después de las dos botellas de vino, alguien propuso irnos a bailar a algún sitio. Y puesto que nunca hemos ido juntas de fiesta, nos pareció una gran idea. Bueno, por eso y porque oye, un dia es un dia.
Fuimos aun bar por Cánovas y después de huir de allí sin pedir nada al ver los precios, pusimos rumbo a Aragón pero como aun era pronto decidimos tomarnos algo y cayeron cervezas, baileys y vodka. Así, de aperitivo. Así que siguiendo la cuenta llevábamos: 6 cañas, dos botellas de vino, una copa baileys y una de vodka. A falta de entrar a los pubs. No está mal, nada mal. Según mi madre ahí está el porqué de ir a bailar. Cuando nos cansamos de los juegos de beber en la terraza del bar, nos fuimos al tucán con nuestros 2x1 en la mano. Allí estuvimos un rato con nuestros copazos de piña colada, mojito, san francisco y Cosmopolitan. Porque somos así, muy de cócteles (si son a 3€). Y qué buenos están.
Cuando nos cansamos de estar allí (y nos acabamos las copas) nos fuimos a otros sitio que tenían la fiesta del ron y te regalaban un vaso de ron con cocacola. Pues no me gusta el ron con Coca-Cola, pero ¡es gratis! No sé ni a que hora entramos ni a que hora nos fuimos, pero a las 3 estaba en mi casa. Así, como única referencia temporal.
El caso es que esta noche fue muy grande y eso demuestra una vez más que las noches improvisadas son las mejores. Porque no tienes grandes expectativas a parte de una gran cena con las amigas (que ya de por si es genial) y de repente estais todas de pubs. Pues oye, una sorpresa agradable. Peor es tener expectativas y que no se cumplan.

Así que ojala planeemos otra noche solo a cenar (guiño, guiño). 
¡Sed Felices!

jueves, 23 de enero de 2014

Un Gran día sin móvil

Improvisadores, este mes es el mes de las desapariciones. Tranquilos, no es por nada grave, es la universidad. Los que sois estudiantes lo entenderéis: exámenes, trabajos y demás cosas que amargan el principio del año. Pero no estamos aquí para hablar de eso, buscaos otro sitio para eso.
El sábado pasado Gem y yo decidimos ignorar el trabajo de la universidad y nos fuimos a pasar el día a Cocentaina. Habíamos quedado a las 10:30, y por un día podía no levantarme a las 8 de la mañana. Inocente de mí, a las 8 empezaron a hablar por el whats App para quedar a estudiar. Nota mental: silenciar los grupos de whats. Después escuché a Nur por casa que se preparaba para irse a clase de noruego. Pues nada, cuando quise darme cuenta eran las 9 y sonó el despertador. Maldita la gracia.
Me levanto, desayuno y me di cuenta de que era demasiado pronto, así que me puse a ver una serie. Cuando ya estaba lista, Gem no lo estaba aún. Pero por fin a las 11 de la mañana salíamos de Valencia después de recoger a Gem y poner gasolina. ¿He dicho “salíamos de Valencia”? Eso sería ser demasiado optimista. Gem tenía que guiarme para salir de Valencia desde su casa y cuando quise darme cuenta me había pasado la salida hacia Alicante. Podrían ponerla más escondida, pero es difícil. (Recordamos lo de que me habían robado una hora de sueño, ¿verdad?) Así que decidí meterme por la primera vía de servicio que vi. Y seguimos nuestro instinto, y la carretera se hacía más estrecha, y no parecía haber retorno a la A7… Y llegamos a Xirivella. Seguimos nuestro instinto otra vez (todo recto) y finalmente llegamos a donde queríamos: Alicante/Albacete. Y todo recto. Al pasar un rato empezamos a ver carteles de Muro y Alcoy pero ninguno de Cocentaina. Así que decidimos ir en dirección a Muro porque sabíamos que estaba cerca. Y seguía sin haber señales de Cocentaina. Y nos cruzamos Muro y decidimos preguntarle a un señor que lo primero que nos dijo fue: pues os la habéis pasado. Pues muchas gracias oiga…
Finalmente y tras dar un rodeo (y ver una ardilla ¡una ardilla!) llegamos a Cocentaina sobre las 11. Y entonces llegaba el siguiente punto: llegar a casa de Thais. Pero antes, algo se puso en nuestro camino. Un ataque de risa descomunal, de los de llorar y todo. El motivo fue un bar llamado “Felnando”. Lo sé, no es gracioso, tampoco lo era en su momento, pero me hizo demasiada gracia. Pero tranquilos, evidentemente conseguimos llegar a casa de Thais y aparcar. Subimos a casa de Thais y lo primero que hicimos fue volver a subirnos al coche. ¿Para eso aparco? En fin, nos fuimos a Muro rezando para que no lloviese. Aparcamos y seguimos a Thais por las calles como si supiésemos donde estábamos. Era la feria y había un mercadito medieval, pero lo que más me gustó fue una tienda a la que entramos. Eso sí es como volver atrás en el tiempo. Como si te aparecieses en el plató de Amar en tiempos revueltos. Estaba como un niño en una tienda de caramelos. Aunque Gem y Thais hubiesen retrocedido unos cuantos siglos más, pero para mí estaba perfecto.
Cuando quisimos darnos cuenta eran casi las 2, así que nos fuimos rumbo a casa de Thais a comer. Allí su madre nos preparó un “banquete con comida de la terreta” (palabras textuales de Thais) que a Gem y a mí nos supo a gloria. Tostons, coca y pericana además de paté jamón, queso y demás. Todo acompañado de cerveza y bastantes risas. Después de comer llegó Alejo (que había venido también antes de comer) porque no tenía partido. La lluvia es lo que tiene. Y cuando quisimos darnos cuenta estábamos todos en los sofás viendo El Señor de los Anillos. Yo no veo las películas de forma normal, soy la típica persona que las comenta (algunos me odiáis y lo sé) pero imaginaos cuando nos juntamos 4 como yo. Pues así estábamos viendo la película. Al final acabamos preguntándonos si compartirían champú y porque no llevó Gandalf el anillo volando en un momento.
El caso es que al acabar la película y después de que Alejo se cambiase (por lo de no ir en chándal) nos fuimos los 4 a ver Alcoy. La pequeña Manchester…y empezó a llover. Pues será por lo de Manchester. Así que acabamos en un bar  tomándonos algo, pero no creáis que fue fácil entrar: tenía una puerta estrecha y muchos moteros borrachos delante. La Odisea de Homero y la entrada a ese bar estarían a la par en dificultad.
Cuando salimos del bar ya no llovía y nos fuimos a cenar. Para compensar la semana de gimnasio que habíamos tenido Gem, Thais y yo, cenamos pizzas y de postre… un surtido de postres. No sabíamos cual elegir. Eran ya casi las 12 y media cuando Gem y yo nos pusimos en marcha camino de Valencia. Yo con mi Coca-Cola y mi café en vena y Gem eligiendo canciones con las que pudiésemos motivarnos y llegar a casa sanas y salvas.
A diferencia de la salida, llegamos a casa a la primera. Eso sí, cogí todos los semáforos en rojo que hay entre casa de Gem y la mía. Todos, absolutamente todos. No busquéis fotos en Facebook, ni nada en twitter o instagram. No lo hay. ¿Por qué? Pues porque estaba tan entretenida y me lo estaba pasando tan bien que dejé el teléfono en el bolso y solo lo saqué para decirle a mi madre que volvíamos a casa. Esos son los días buenos, los días en los que ni te acuerdas del teléfono porque no te hace falta para nada. Espero que haya muchos más días “sin necesidad de móvil” y que vosotros tengáis muchos también.

¡Sed Felices!

martes, 7 de enero de 2014

¡Tenemos página en Facebook!

Improvisadores, espero que todos hayais sobrevivido a las comidas familiares y las sobremesas navideñas. Pronto tendremos una entrada sobre la Navidad, pero hoy vengo a hacer un comunicado extra rápido:

Inauguramos página en Facebook. No seáis tímidos y pasar a saludar aquí https://www.facebook.com/Improvisandoporlavida

Nos vemos muy pronto,

¡Sed Felices!

jueves, 12 de diciembre de 2013

Familia, divino tesoro.

Improvisadores, he vuelto y estoy resfriada. Me fui a pasar el puente de la constitución a Francia, a visitar a la familia. Y de regalo me he traído un resfriado. ¡Ah! Y preparados para seguir la explicación sin que os tenga que dibujar un árbol genealógico.
Me fui el viernes por la mañana con mi abuela y el primo de mi madre. Siete horas después de salir de Valencia, llegábamos a casa de mi tía Rita (la hermana de mi abuelo). Y desde ese viernes por la noche no hicimos más que ir de mesa en mesa.
El viernes cenamos 8 en casa de Rita y después me fui a la cama dejando a mi abuela y a su cuñada (es decir, Rita) en su fiesta de pijamas particular. No sé qué se traerían entre manos, pero llevaban unas risas ellas solas… El caso es que el sábado por la mañana pasó Pedro (el hijo de Rita, el primo de mi madre que nos trajo desde Valencia, ¿recordáis?) a recogernos y nos fuimos a comer a casa de la tía Carmen (hermana de mi abuelo también). No es que yo me levantase tarde, es que allí se come pronto. Y vas antes a la hora del aperitivo y luego a comer. Y comer y comer y no parar. Nunca deja de salir comida de la cocina, es como si tuviesen a alguien allí metido cocinando las 24h del día sin parar. Y encima todo está bueno, porque si estuviese malo pues no comes tanto. Pero todo está bueno, no hay cosa que no lo esté. El salmón que se deshace en la boca; pato que acompaña a las patatas de forma maravillosamente genial; foie gras que más que un aperitivo debería ser un plato principal; la raclette (creo que se escribe así) que combina queso, carne, patatas y todo lo que le eches. Y el vino rosado, ¡ay dios! No soy muy de vinos y el tinto me parece fuerte y el blanco no me va. Pero el rosado… ¡eso sí!
Después de comer con los tíos nos fuimos a casa de Javier (el hermano de Pedro) a cenar todos. Y cuando digo todos me refiero a los 5 hijos de mi tía con sus correspondientes consortes con sus correspondientes hijos y los consortes de sus hijos. En total éramos nada más y nada menos que 31 personas cenando allí. Somos una familia bastante grande (esto lo digo para los improvisadores que no son de la familia, los de la familia ya lo sabéis) y eso quiere decir que es más que probable que no conozca a alguno de mis primos aun. Hasta el sábado, porque no faltaba nadie allí. Y me lo pasé genial. No gracias a mi capacidad de comunicarme en francés, más bien a la capacidad de mis primos de comunicarse en castellano. Aunque en mi defensa diré que entiendo el francés más de lo que pensaba y que cuando me leían las preguntas del trivial en francés las pillaba casi siempre. Lo de leerlas yo en francés ya era otro tema. Como práctica está bien, pero como jugadora de trivial deja bastante que desear si luego alguien tiene que volver a leerlo. Pero vamos, que me lo pasé genial. No tengo nada en  contra de la gente mayor (me refiero a los que ya cobran pensión y tal) pero no tenemos el mismo concepto de entretenimiento y por eso esa noche me lo pasé tan bien, porque estaba con mis primos que se acercan más a mi edad que mis tías abuelas o mi abuela. Con todo el respeto del mundo hacia las personas mayores, ojo.
El domingo por la mañana fuimos a comer a casa de la Amparín (prima de mi madre e hija del tío Ricardo; hermano de mi abuelo) y allí éramos 21 si no recuerdo mal. La verdad es que los aperitivos empiezan pronto, pero luego la comida se alarga horas y horas porque como hace tanto tiempo que no los ves, parece que no quieres irte nunca. Pero sobre las 6 ya volvíamos a estar en casa de la tía Carmen. Esa noche tocaba pasarla en su casa. Y aquí fue donde avancé barbaridades a leer el libro de “El tiempo entre costuras”, supongo que por eso de no tener internet ni prestarle atención a la televisión. El lunes por la mañana nos levantamos y después de algunas visitas fugaces, me fui a dar una vuelta yo sola por el pueblo. No es que me fuera a perder porque ya había estado antes allí, así que no había ningún problema. ¿Por qué me fui a dar una vuelta? Porque me aburro toda la mañana en casa sin salir y porque pasear cuando no hace calor es una gozada. Cuando fui a Noruega a ver a Nuria también me fui yo sola a dar una vuelta.
Pero volvamos a Francia. Me fui en busca de una farmacia porque yo en cuanto me descuido tengo la garganta fatal. ¿Y sabéis que? Las farmacias no abren los lunes. Tampoco los bancos. Creo que no abre nada los lunes. Increíble pero cierto. Pasé una farmacia cerrada y buscaba otra, pero no sabía dónde había una, así que paré a una pareja de ancianos para preguntarles en mí no perfecto francés “Excuse-moi….comment ça se dire… ¿farmacia?” y el buen hombre me entendió y me dio las indicaciones en francés preguntándome si las entendía. Por suerte, el día de antes la tía Rita me había explicado como se dice “a la derecha”, “a la izquierda” y “todo recto”. El caso, que las tres farmacias que encontré estaban cerradas.
Así que de vuelta a casa de mi tía y cuando quise darme cuenta ya eran las 12, hora de comer. Sí, las 12. Pero no os penséis que después de comer hay siesta, que vino una amiga de mi tía y nos fuimos todas a su casa y allí estaban leyéndose las cartas estas de adivinación mientras tomaban el café. Las 6 señoras y yo. Y de allí nos fuimos al súper a comprar cosas que quería traerse la abuela de allí, y ya sabéis: discusión por pagar. No lo entenderé nunca. Una o dos veces vale, pero si a la tercera te dicen que no, ¡no te pongas a discutir!
Luego vinieron la Amparin y Paco a por la abuela y a por mí y nos fuimos a cenar a casa de Jose (otro hijo de la tía Rita). No sé cuántos éramos, pero no éramos 31 seguro. Hacia un frio de mil demonios fuera de casa, pero dentro con las dos chimeneas tengo que decir que su casa parecía el paraíso. Pero nos fuimos pronto a casa porque el martes por la mañana tocaba poner rumbo a Valencia, así que a las 12 de la noche ya estaba yo en la cama con el libro en la mano.
El martes me desperté y cuando salí me encontré con que habían traído a la prima pequeña porque estaba mala y no iba al colegio. Y ella sin hablar castellano y yo con 4 palabras mal dichas  (y que no sé escribir) en francés, estuvimos jugando lo menos dos horas. Me seguía, me esperaba si no la seguía, me mandaba subir a por mí abrigo porque a ella le habían dicho que saliese con su abrigo. Vamos, que la comunicación con los niños es universal. Hablen el idioma que hablen, todos hacen castillos con cubos de juguete y los derrumban, todos hacen mil preguntas, todos juegan a subir y bajar las escaleras y todos son un poquito mandones.
A las 11 vinieron Pedro y Françoise y pusimos los 4 rumbo a casa con el coche más cargado que cuando nos fuimos hacia allí.
Cuando fui a Noruega dije que era el sitio más bonito en el que había estado nunca. Y es verdad, es precioso, tiene algo especial. Pero Francia tiene algo muy especial también, que cuando vamos a casa de la familia es muchísimo más bonito que mil Noruegas juntas. Porque hace años que no los ves o incluso es la primera vez que los ves en tu vida, pero parece que los vieses todos los días. Porque vas allí y es reunión tras reunión, y risas y más risas. Y ya lo dice la Amparin, a los Zafras nos gusta el jaleo, y por eso me encanta ir a Francia a visitarlos. Es verdad que cuesta dinero viajar, pero si el dinero se gasta en viajar y en ver a la familia yo creo que es un dinero más que bien invertido. Y oye, no son visitas sin más que también voy aprendiendo cosas útiles. De momento solo sé frases cortas, palabras sueltas y preguntar dónde está el vino rosado; ¡pero por algo se empieza!

¡Sed Felices!

jueves, 17 de octubre de 2013

Los papeles del CADCI: Memoria recuperada.

Improvisadores, hoy toca culturizarse un poco. Y por eso os quiero hablar de una nueva exposición que se inauguró en el Castillo de Montjuïc el martes 15 de octubre: “Los papeles del CADCI”.

Carta desde el frente. Os la escribo abajo para que la leáis mejor.

No os preocupéis si no sabéis qué es el CADCI, hace un año yo tampoco lo sabía. Pero me ofrecieron ayudarlos con los documentos del CADCI y así lo conocí. Y ahora vengo a contaros un poco qué es el CADCI y qué podréis ver en la exposición. Primero os pondré aquí más o menos la explicación que viene en el dosier de prensa de la exposición. Después ya os pondré mi opinión personal, esto igual se hace un poco largo. Intentaré no aburriros.

Dosier de Prensa:


En 1903 se fundó el Centro Autonomista de Dependientes del Comercio y de la Industria (CADCI) para agrupar a los dependientes asalariados, todos aquellos que no trabajaban en un torno, una prensa o un telar. Los socios del CADCI eran los que trabajaban en un mostrador (también conocidos como “saltataulells”). El lema que resumía el objetivo principal de la organización era “para Cataluña, libertad; para el dependientes, mejoras”.

El CADCI se configuró con una red de sedes por toda Cataluña que, siguiendo el modelo de la delegación central de Barcelona, se organizó en la Federación de Dependientes. El centro coordinó la acción sindical con las Secciones Permanentes y las Especiales. Éstas, encargadas de ámbitos específicos, gestionaban las actividades formativas de los socios y las socias en las Escuelas Mercantiles Catalanas, la bolsa de trabajo, los servicios sanitarios en la Quinta de Salud la Alianza, las cooperativas de vivienda y consumo, las actividades deportivas y las acciones políticas y culturales relevantes. Como ejemplos de iniciativas culturales y de reivindicación nacional destacan la reactivación de la conmemoración del Once de Septiembre, la manifestación por el estatuto en 1932, la participación durante los hechos de Octubre de 1934 y la organización de la Olimpiada Popular de 1936.

Durante los hechos del 6 de octubre de 1934, la entidad dio apoyo a la constitución del Estado catalán por parte del presidente de Cataluña, Lluís Companys. El ejército, des de los astilleros, bombardeó la sede del CADCI, algunos socios murieron y otros fueron detenidos, entre los cuales estaba su presidente Jaume Cardús que había dado apoyo a la proclamación de la República Catalana. En 1936 el presidente del CADCI fue puesto en libertad junto con el presidente Lluís Companys y los consejeros de la Generalitat. Esto tuvo lugar tras la victoria en las elecciones generales de 1936 del Frente Popular y del Frente de Izquierdas en Cataluña. Los socios y socias recuperaron el CADCI y durante este año llegaron a emitir más de 60.000 carnets.

Durante 1938 el CADCI llegó a movilizar unos 5.000 socios para luchar con el Ejército Popular de Cataluña contra el ejército franquista. Mientras, la entidad actuaba en la retaguardia gestionando acciones de apoyo al frente y otros dirigidos al auxilio social o la gestión en la colectivización de empresas.

Con la entrada en Barcelona del ejército de ocupación el 26 de enero de 1939 también entró en acción la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos. La función de la DERD fue fundamental en la acción represiva ya que con el registro y requisa pretendía identificar a la máxima cantidad de personas y entidades consideradas enemigas de los valores franquistas.

El CADCI fue clausurado y se le arrebataron las propiedades (el edificio de la Rambla Santa Mónica, casas, campos de deportes, suelo edificable, cuentas corrientes, bibliotecas, archivos, etc.). Según el libro de actas de la DERD, el largo y minucioso registro de la sede del CADCI fue uno de los más grandes de los 1690 que se realizaron en Barcelona del 28 de enero al 3 de junio de 1939. El resultado fue la obtención de 180 sacos de documentos en una semana.

La mayor parte de los documentos requisados fueron destruidos y convertidos en pasta de papel. Otra parte se disgregó por diferentes instituciones de la administración franquista y el resto pasaron a formar parte del actual Centro Documental de Memoria Histórica ubicado en Salamanca. Se estima que solo se conserva actualmente un 10% del total expoliado en Cataluña.

Para definir los métodos de trabajo de la estrategia de represión, el ejército tuvo la colaboración del gobierno alemán por medio de una comisión de especialistas en administración policial, policía política y policía criminal. Esta comisión secreta, dirigida por el coronel alemán de las SS Heinz Jost, se encargó de establecer el procedimiento de vaciado de datos de los documentos requisados. Estos documentos supusieron la creación de un archivo de información política. El archivo se ubicó en Salamanca que desde 1938 era la sede del DERD.

La represión de la dictadura se ejecutó mediante diferentes organismos. En el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo se elaboraban sentencias a partir de los informes que, fruto del expolio documental, emitía la DERD. La DERD compartía edificio y responsable (Marcelino Ulibarri) con el Tribunal.  No existen datos contrastados, pero se calcula que de 1940 – 1964 se ejecutaron unos 60.000 procesos judiciales. La cifra evidencia la magnitud de la represión franquista, así como la relevancia que adquiere la documentación expoliada ya que aportaban datos y nombres de personas, entidades y organismos. Su procesamiento generó 3.190.000 fichas de individuos que utilizaron para ejecutar sentencias. El fichero que conserva estas fichas sigue estando en su ubicación original en Salamanca.

Con el restablecimiento de la Generalitat de Cataluña el 29 de septiembre de 1978 se pusieron en marcha una serie de acciones civiles y políticas con voluntad de recuperar el patrimonio expoliado. A pesar de las iniciativas presentadas en la sede parlamentaria y el pronunciamiento del Patrimonio de Cataluña, no fue hasta 1982 cuando se consiguió microfilmar los documentos. A pesar de todo fue en 2012 cuando, con la aplicación de la Ley de Restitución del 2005, se devolvieron al CADCI una parte de los 368 legajos y 6 libros de actas. Aún faltan por devolver 35.670 documentos conservados en más de 450 cajas.

Los carteles de propaganda saqueados del CADCI siguen en Salamanca y no serán devueltos en un principio. No se sabe nada de los 9.000 volúmenes de la biblioteca, ni las cuentas bancarias o de los bienes sustraídos. En el acta de confiscación de la “Cooperativa de Casas Baratas del CADCI” hecha por el Instituto Nacional de la Vivienda, constan 23 casas construidas en Sarrià, un terreno de Pedralbes y una casa del barrio de Sant Andreu. La sede en el número 10 de la Rambla de Santa Mónica, después de ser requisado por el ejército pasó a ser propiedad del Estado franquista. La sede nunca se ha devuelto al CADCI, al igual que el resto de bienes. Actualmente es propiedad del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social que en 1984 la cedió a la UGT.

Mi opinión personal: 


Por mi parte, os recomiendo ir a esta exposición. Da igual si sois catalanistas o no, si sois de derechas o de izquierdas. Sigue siendo una exposición que permite sacar a la luz parte de la historia que se está recuperando y vale la pena. La exposición estará del 15 de octubre al 6 de enero en la sala 17 del Castillo de Montjuïc. Está abierta de 9 a 19h y es de entrada libre.


Os voy a dejar aquí algunas fotos que hice el día de la exposición. Espero que os guste y vuelvo a recomendaros que vayáis. 





Carnets de socios. Devueltos desde Salamanca y expuestos en Montjuïc.

Fichas que se entregaban a los hijos de los socios del CADCI.

Postal enviada desde el frente. 


Telegrama enviado solicitando un certificado de antifascista.

Imagen de la primera misa celebrada en Barcelona después de la ocupación.

Soldado republicano y socio del CADCI delante de una bandera de la entidad.

Selección aleatoria de algunos de los carnets devueltos desde Salamanca.

Fotos de las Escuelas Mercantiles.

Joan Escudé (socio del CADCI) viendo la entrevista que a él mismo le hicieron.

Carnet de Joan Escudé cuando tenía 20 años. No se lo llevaron a Salamanca al tenerlo guardado su madre. (No sabéis lo que fue pasar de estar pasando datos a un excel a conocer a un socio del CADCI en persona)

Imágenes de las actividades de retaguardia.

Más imágenes de retaguardia.

Así es como se conservan los documentos en el Archivo Histórico Nacional.


Vaga mercantil delante de la sede del CADCI el 19 de junio de 1936. Se puede ver el cartel de la Olimpiada Popular que debía haberse inaugurado el 19 de julio de 1936.

Solicitud al CADCI de un permiso de libre circulación para su empleado y socio del CADCI. 

Sello del CADCI en 1903.

Carnets de socios. Abajo, recibo de pago de junio de 1937.
Acompañaba a la foto en los carnets de los socios.  "Todo socio representa al Centro. Cabe en todo lugar comportarse digno de esta representación."

Os dejo aquí el enlace a la noticia en televisión. Aunque os aviso que está en catalán (para los que no lo entiendan).

La carta con la que abro hoy el blog la enviaron desde la División Carlos Marx en el Regimiento de Infantería de Aragón nº2, 3er Batallón. Y dice así:

"Granja del Cuervo a 13 de Enero de 1937.

Simpáticas y lindas nenas del CADCI,

En estos momentos en que el aburrimiento y la nostalgia están completamente apoderados de nosotros, hemos pensado que quizás entre alguna de estas lindas obreritas de Barcelona exista alguna que tenga la amabilidad de escribirnos y contarnos algo de ésta apreciada Ciudad que tanto echamos de menos. 

No dudamos que vosotras que habéis demostrado y demostráis tener un corazón tan noble, al trabajar por nosotros para procurarnos todo el bienestar posible en estas áridas y frías tierras de Aragón y que además nos hacéis el obsequio de mandarnos este regalo, que lo apreciamos, no por el valor material que representa sino porque junto con él viene todo el espíritu de Cataluña, caracterizado principalmente en vosotras, que habéis contribuido con esa fineza que distingue a la mujer, a hacernos más dichosa esta azarosa vida. 

No queremos cansaros más, y esperamos ansiosos vuestras respuestas que no dudamos llegarán muy pronto, aliviándonos un poco con vuestras caricias literarias de estos días que tan largos se hacen lejos de nuestra querida Ciudad y simpáticas camaradas. 

Salud y Revolución. 

Vuestros camaradas que esperan impacientes les contestéis."

Joyas como esta son algunas de las que podréis ver en la exposición hasta el 6 de Enero. No os lo podéis perder. Y yo, al igual que los soldados de la División Carlos Marx en el Regimiento de Infantería de Aragón nº2, 3er Batallón, espero ansiosa vuestras respuestas (o comentarios).

¡Sed felices!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Noruega parte IV: adiós Noruega.

Improvisadores, volamos de vuelta a casa. 
A las 5 de la mañana ha sonado el despertador. Nur se ha hecho un café, pero yo no tenía nada de hambre. He recogido lo que me faltaba y a las 5:40h cogíamos el autobús hacia el aeropuerto.
Resulta que Morten tenía que coger el mismo avión que yo, pero al perder el autobús llegó justo para embarcar. Tampoco había hablado mucho con él, por eso me sorprendió que estuviéramos juntos en la espera para embarcar. Teníamos filas diferentes y al llegar a Oslo bajé directa al autobús que me llevaba a la terminal y lo perdí de vista. Hasta que reapareció en el autobús. Al bajar del autobús volví a perderlo de vista hasta que apareció a mi lado mientras esperaba el ascensor que nos llevaba a los vuelos internacionales. Al bajar, ya tenía puesta mi puerta de embarque y me acompañó hasta la puerta que pasaba a internacional. Yo he pasado porque eran las 8:15 y mi avión salía a las 9, pero él no pasó porque su avión salía a las 17h.
Ya en el avión Oslo – Barcelona tocaba desayunar que eran las 10 y llevaba desde las 5 despierta y sin comer. Me pedí el mismo desayuno que mi vecina y me da un café, un zumo, una mini barrita y un sándwich. A mí no me va mucho el café, el zumo era “de naranjas de Valencia” (si tú lo dices). Al ver el sándwich pensaba que era de tomate y queso. Hasta que lo probé. ¡Pimiento rojo con queso! ¿Qué broma pesada es esta? Para el que no lo sepa, no me gusta el pimiento. Por un momento pensé en quitarlo, pero lo había pagado y me lo iba a comer. No sé si es señal de que tenía mucha hambre o de que me hago mayor. Después de desayunar, me he puesto a escribir en la libreta. Si vieseis la letra que me ha salido os imaginaríais la magnitud de las turbulencias.
Para seros sincera, era la primera vez que de verdad no quería volver a casa. Algunos dirán “normal, de vacaciones en Noruega yo tampoco querría volver a casa y a la rutina”. No es eso. No sé cómo explicarlo porque ni yo misma me entiendo. Pero voy a intentar explicarlo, escribir se me da mejor que hablar de estas cosas. Solo tengo que explicarlo de forma que no parezca que estoy de psiquiatra. Desde hace un tiempo estar en Valencia me agobia. En España. Cuando acabé 2º de carrera les dije a mis padres que no me gustaba, pero me dijeron que la acabase porque no se podía estar sin hacer nada. Y en ese momento tenían razón. Ahora he acabado la carrera y todos dicen lo que debería hacer, lo que tengo que hacer. Y me agobia. Todos dan por hecho lo que quiero hacer. Lo que nadie se plantea es qué quiero hacer yo. Pero tampoco lo tengo claro yo misma. Así que hay que hacer cosas “por si acaso”. Y yo pregunto: ¿Por si acaso qué? ¿Por si la crisis se acaba mañana cuando suene el despertador? ¿Por si de repente sé lo que quiero hacer? ¿Por si con 22 años soy capaz de decidir qué hacer con el resto de mi vida? Todos los “por si acaso” dan igual. Porque tengo 22 años y llevo desde los 18 escuchando que mi carrera no sirve para nada. Ahora yo misma creo que no sirve para nada. Y que en la radio y en la televisión no hagan más que dar malas noticias y decir lo mal que está todo no ayuda. Se me hace un nudo en el estómago y me dan ganas de llorar. Porque todos dicen que trabajemos en nuestro futuro, pero mientras tanto no hacen más que repetir que no tenemos futuro.
Podéis llamarme derrotista o cobarde, pero no quería volver aquí. En casa tengo ganas de llorar todos los días. En Noruega solo quise llorar cuando me tenía que volver. Lloro sin ningún motivo aparente, por tonterías. Y me siento mal por mí y por mis padres. Porque no creo que sea plato de buen gusto ver llorar a tu hija y no poder hacer nada. Y entonces lloro más. Y así es la pescadilla que se muerde la cola.
No sé si he conseguido explicarme, pero ahora mismo solo quiero volver a Molde. Necesito volver a Molde. Alejarme de todo esto, quizá ver las cosas con perspectiva; pensar un poco. Necesito volver a esas calles, casas y jardines perfectos con un futuro perfecto. 
¡Sed Felices!

Noruega parte III. Campamento base: Molde.

Improvisadores, seguimos con Noruega, pero tranquilos, ya no queda mucho. 
A las 8 de la mañana sonó el despertador y mi mente y mi cuerpo no querían responder. Pero al final no me quedaba otra. Me levanté, desayuné y preparé la mochila. Iba medio dormida, pero había conversación en el comedor y necesitaba mi inglés al 100%. Para empezar, “el progre” me saludó. No me lo esperaba, estábamos a lunes y no me había dirigido la palabra aun. Se ha ganado este apodo porque cree que si blancos y negros tienen hijos juntos, a las 4 generaciones serán estériles porque no es viable. Por lo visto su cerebro sí es viable, o eso dice el médico. Y luego el sueco (que se llama así porque es sueco, no porque se haga el sueco) se puso a hablar conmigo cuando todos me habían abandonado. Hizo un repaso de todo lo que llevaba en la mochila y todo lo que llevaba puesto. Vamos, que se aseguró hasta de que llevase ropa interior térmica. Me ha hecho levantarme y enseñarle los zapatos que llevaba para darle el visto bueno a ellos y a mi abrigo con capucha (porque según él necesitaba un gorro). Todo esto mientras insistía en que tuviese cuidado con no resbalar. Creo que pensaba que nos íbamos a escalar la montaña, lo que no sabía él es que íbamos a una zona perfectamente acondicionada para pasear. Pero bueno, que al volver de la excursión y no ver que me esperaba para ver si seguía viva, me ha decepcionado.
A las 9:30 llegaron Nur y Guillem con el coche alquilado y nos han recogido a Ali, Daniela y a mí. Con el rumbo marcado y confianza puesta en la capacidad de Nur para leer mapas, nos fuimos rumbo a Trollstigen. En lugar de coger el ferri decidimos bordear el fiordo añadiendo lo menos 1h y media al trayecto. Pero os aseguro que como era el primer día de turismo, valió la pena. No sé si es así en toda Noruega, pero en esta zona vimos cientos de cascadas. Noruega podría resumirse en agua y verde. El agua puede ser en el mar, en ríos o en lluvia, pero hace que todo esté verde y limpio.
Me fascinaron las casas en mitad del campo, sin ninguna valla de delimitación o protección. Las únicas vallas que había eran decorativas o para controlar a las ovejas. Personalmente, me parece genial que no tengan la necesidad de cerrar todo a cal y canto. Creo que eso hace la vida mucho más tranquila. Cuando llegamos al principio de Troslltigen, nos paramos a hacernos fotos con un troll de madera. Tenemos tal cantidad de fotos que es obvio que íbamos de turismo. Pero en las fotos no es ni la mitad de impresionante que en persona.
Subimos Trollstigen con el coche, aunque creo que casi se muere. No puede ser que un coche de 2 años no pueda subir las cuestas o tarde tanto en coger velocidad. Llegamos arriba y comimos sentados encima de nuestras chaquetas. Es lo que tiene la lluvia continua, que todo se moja. Pero si tenemos que esperar a que deje de llover, no saldríamos a la calle. No sé con qué palabras describir Trollstigen. Es impresionante. Si alguna vez vais a Noruega, no podéis perderos esta visita. Pero abrigaros.
De Trollstigen pusimos rumbo a un ferri que nos llevó hasta Geiranger. Allí la idea era coger un ferri que nos llevaría por el fiordo, pero solo funciona durante el verano.
Así que dimos media vuelta y cogimos el ferri otra vez. En el ferri Guillem y yo nos cambiamos, mi turno de conducir. Cuando me tocaba salir del ferri el coche no arrancaba. Que no cunda el pánico. Vuelvo a intentarlo. Sigo intentándolo. El del ferri viene a  preguntarme si hay algún problema. Claro que hay algún problema ¡el coche no arranca! El de atrás hace luces. Menos mal que Ali me defendió del impaciente. Guillem dice que le deje probar a él. Lo arranca. Me subo al coche deseando que la tierra me trague. Guillem saca el coche del ferri mientras el del ferri se quedaba mirándonos. Vuelvo a ponerme al volante.
Poco atentos a las señales, nos pasamos la que tocaba y me tocó bajar Trollstigen. Para que os hagáis una idea de la pendiente, se puede bajar toda entera en punto miento y frenando. Además, tiene curvas imposibles y curvas que ni el mejor de los circuitos de F1. Llegamos abajo sanos y salvos y entre carreteras y ferris conseguimos llegar a Molde. ¿Comentarios? ¿Nadie quiere decir nada? Vale, ya sigo yo. En los ferris se paga por el coche y por cada persona. Creo que el coche son unas 60kr (7.8€) y son 27Kr (3.51€) por persona. En todos y cada uno de los ferris hubo alguien que no pagó porque el cobrador se descontaba o vete a saber por qué. Pero fueron todos muy simpáticos, menos el del ultimo ferri. A este señor le pedimos por favor que nos hablase en inglés y nos contestó “noruego en Noruega”. Pues muy bien señor, muy bien.
Al llegar a Molde dejamos a Daniela en su casa y nos fuimos a aparcar. Vivir en el centro está muy bien, pero de 8h – 17h es todo zona azul. Como eran las 20:30h lo aparcamos y nos fuimos a por la cena. Allí estuvimos en otra de nuestras largas sobremesas con chistes y tontadas varias mientras veíamos cómo jugaban a la play los compañeros de residencia.
El problema de aparcar en zona azul es que o movíamos el coche o nos tocaba pagar. Eso quiere decir que el martes nos tocó madrugar más. A las 7 sonó el despertador y me levanté a hacer el café. Allí nos sentamos a desayunar ya con todo listo. A las 8 y cinco nos entraron las prisas y mientras Guillem iba a por el coche, nosotras bajamos las mochilas y esperábamos a Anastasiya. Lloviendo más que el día anterior pusimos rumbo a Bud, un pueblo pesquero. Al hacernos un lio para salir acabamos en un museo de la II Guerra Mundial (cerrado) y nos dimos una vuelta por fuera del puesto de vigilancia y los cañones. Nos asomamos a los túneles, pero también estaban cerrados. ¡Por dior! ¿Quién podría pensar que en Noruega cierran en invierno?
De Bud pusimos rumbo a la carretera del Atlántico para llegar a Kristiansund. Hasta que nos encontramos con un peaje. Era caro, así que nos dimos media vuelta allí mismo. ¿15€ Por persona y además el coche? No, gracias. De allí pusimos rumbo a una iglesia vikinga en Kvesnes. Como también abre solo en verano, la vimos por fuera. La vikinga y la del siglo XIX que construyeron al lado, las dos cerradas. ¡Qué rabia! ¡De verdad quería ver la iglesia vikinga! Nos pusimos a buscar un sitio donde parar a comer y no mojarnos. Seguimos un camino pasando de la señal de camino privado y casi acabamos en un barrizal, así que dimos media vuelta y acabamos en una mesa de picnic enfrente de una especie de hotel abandonado.
Mientras comíamos bajo la fina lluvia, pasó un señor con dos niños que iban a pescar y estuvo hablando con nosotros muy amablemente. Me fascina como allí casi todo el mundo habla inglés perfectamente. Después de comer decidimos intentar suerte en otra iglesia vikinga. Como no teníamos muy claro por donde llegar, le preguntamos a una mujer. Seguimos sus indicaciones y al no encontrar la iglesia, volvimos a preguntar. Sin saber cómo, volvíamos a estar en la carretera del Atlántico. Ali se puso al volante para hacer media carretera del Atlántico y luego lo volví a coger yo hasta Molde.
Dejamos a Anastasia y fuimos a comprar. Mientras Guillem y Ali devolvían el coche, Nur y yo volvimos a casa para hacer la maleta. A todo esto, el coche había que devolverlo con el depósito lleno. ¿Sabéis lo que eso quiere decir? Haceros una idea con este dato: 15’09Kr/litro. Lo que equivale a 1.96€/litro. Después de hacer la maleta y para hacer tiempo, nos pusimos una película. A las 9 salimos a hacer la cena y llegaron entonces el profesor de kickboxing y un compañero de residencia, que venían del gimnasio. Y entonces le dicen a Nur que podría haberme llevado a la clase. ¡A buenas horas mangas verdes! Y también la última noche deciden preguntarme quien soy y hablar conmigo. Nur tenía razón, son bastante fríos. Si no van borrachos no hay confianza. De hecho, he tenido un par de momentos raros al saludar a alguien e ir a darle dos besos y que ellos estiren el brazo para darme la mano. Con la costumbre se me olvida que esta gente no besa.

Cenamos con una cerveza por fin, que después de las 18h no venden alcohol y siempre llegábamos tarde (y que son carísimas hasta que encontramos esas que estaban muy buenas por 4kr que son 50 céntimos). Después de cenar tocaba acostarse pronto, así que me despedí de Ali y Guillem y me dispuse a intentar dormir. 
!Sed felices!