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domingo, 15 de agosto de 2021

Escapada Manchega: Santa Maria del Campo Rus (Cuenca). P.2

Improvisadores, 

Retomamos el viaje donde lo dejamos. ¿Os acordáis? Martes de mercado, miércoles castillo de Belmonte...

Pasamos entones al jueves, que volvimos a ir de mercado esta vez a San Clemente. Pero primero, paseo por el campo hasta San Isidro. Luego ya hacia San Clemente. Esta vez el mercado es mucho más grande. Tengo que decir que la gracia de ir al mercado es desayunar porras, que en Valencia solo tenemos en fallas. Aquí compramos comida, ropa, zapatos… nos volvimos medio locas. Luego una Coca-Cola a la sombra en la plaza de la iglesia parroquial de Santiago Apóstol y para casa, que entre unas cosas y otras comíamos a las 4 de la tarde. Que también os digo que hambre hambre… menudo empacho ese día. Condeciros que la siesta acabó a las 19h…

Y llegamos al viernes, ultimo día. Esta vez no nos fuimos a caminar, ya no sabíamos dónde ir. Así que nos fuimos de ruta de tiendas. A la panadería a encargar madalenas, a la carnicería a por embutido y a la quesería. Vamos, lo que viene siendo un básico cuando visitas cualquier sitio, volverte a casa con el coche lleno de comida. Por la tarde nos fuimos a la piscina y luego bajamos a cenar al bar. Luego nos fuimos hacia fuera del pueblo y vimos las estrellas. Vimos hasta la vía láctea. Era impresionante. Pero tengo que admitir que empezó a hacer frío y ya nos fuimos para casa.

Sábado, hora de irse a casa. Llenar el coche y salir a la carretera para encontrarse todo el atasco en dirección Valencia por la A3 desde Madrid. No pasa nada, no tenemos prisa. Paramos en Honrubia en el Restaurante Moya a comernos un bocadillo de bacon con queso y una Coca-Cola y qué queréis que os diga, el trafico hasta casa se ve diferente. Llegamos a Valencia después de km de atasco. Por fin. Y teníamos 6h para comer, descansar y volver a vernos porque habíamos quedado a cenar con las amigas. 

Habíamos reservado en el mercabanyal porque yo tenia muchas ganas de probarlo. Tenía especial interés en los baos de Baovan y las hamburguesas de Hundred y no puedo quejarme. Estuvimos de lujo, cenamos mejor que mejor y nos volvimos andando a casa que hacia una noche espectacular. 

Pero la cosa no queda ahí, el domingo quedamos para ir a la playa y luego a comer en la Chipirona Playa. Yo no soy muy de pescados y mariscos, per la fritura de chipirones con queso feta y mayonesa de quimchi y el arroz con bogavante... no había mejor cierre a una semana de vacaciones fantástica! 

Espero no haberos aburrido mucho con las entradas del viaje y haberos dado alguna idea por si no sabíais aun donde iros. Y os prometo que os iré compartiendo en instagram fotos de todo! 

¡Sed felices!  

domingo, 8 de agosto de 2021

Escapada Manchega: Santa Maria del Campo Rus y Belmonte (Cuenca). P.1.

Improvisadores,

¡Volvemos a las andadas! Esta vez un viaje de 4 días a la provincia de Cuenca. El año pasado me fui a Carboneras y este año tocaba Santa Maria del Campo Rus.

Pero primero, ¡las presentaciones! Es un pueblo de no más de 600 habitantes en medio de Castilla La Mancha. La zona está habitada desde la antigüedad al estar en la vía que unía Alcalá de Henares con Cartagena. Pero su fundación oficial es anterior al siglo XIII, en época de Al-Ándalus con el nombre de Barrachina. Durante la expansión cristiana en la edad media se construyó una torre vigía y allí se agrupó la población y acabaría construyéndose la iglesia de Santa Maria (que ya no existe). Alcanzaría mucha importancia gracias a las minas de salitre. Se die que fue en Santa Maria donde murió el poeta Jorge Manrique después de ser herido en Castillo de Garcimuñoz enfrentándose a las tropas de Juan Pacheco marqués de Villena. Es un pueblo pequeño pero muy bonito de ver, tiene casas muy bonitas y varios elementos patrimoniales muy interesantes. Entre ellos la ermita de la Virgen del Amparo a la entrada (o salida, según de donde vengas) al final de un paseo. Anteriormente fue un hospital utilizado para donar sangre y poder abastecer a los heridos de guerra y se convirtió en 1545 en una fundación para dar culto a la Virgen del Amparo, patrona de la villa y dar protección a los pobres y cristianos. Es un pueblo predominantemente agrícola (esto según la página de su propio ayuntamiento) con cultivos de ajo, cereal y vid. Pero también os digo que hay muchísimos campos de girasoles.

Una vez presentado Santa Maria, vamos a lo interesante. El lunes por la tarde salimos Elena y yo de camino a su casa para llegar justo a la hora de cenar. A dormir fresquitas que en Valencia hace un calor de morirse.

El martes por la mañana nos fuimos a andar hasta los Molinos (ya os subiré una foto a instagram). Estos molinos quedan fuera del pueblo e igual alguno los vio en televisión porque salieron en el programa “Quien vive ahí” ya que no son ya molinos sino casas. Esto de salir a pasear pronto es porque este verano hago 5km todas las mañanas y Elena dijo que seguíamos. Pero había que volver a casa y ducharse porque los martes es día de mercado en Santa Maria. Así que allí echamos la mañana entre puestos y vecinos. Pero oye, qué buena forma de pasar la mañana. Luego tocaba comer y siesta, por supuesto. No hay ser vivo que aguante a esas horas fuera de casa bajo el sol de La Mancha. ¿Y después? A la piscina del pueblo, que estamos de vacaciones. Así que allá nos fuimos con nuestra nevera porque con el COVID el bar de la piscina esta cerrado. ¿Sabéis que gozada luego cenar a la fresca? No os lo imagináis. Que en Valencia hace calor desde mayo. Calor y humedad.

El miércoles nos levantamos y nos fuimos por otra ruta que el padre de Elena calculaba unos 5km. Y resultaron ser 7.5km. Pero no pasa nada, ¡valió la pena porque estaba llena de girasoles! Pero como no habíamos caminado bastante, decidimos coger el coche e irnos de visita al castillo de Belmonte. Hay aparcamiento arriba a las puertas del castillo. La entrada nos costó 9€ y con la aplicación “Castillos y Palacios de España” podéis escuchar el audio guía en vuestro propio teléfono. A mi me sonaba Belmonte de haberlo estudiado, pero no había estado nunca y la verdad es que es muy bonito. Es Tesoro Artístico Nacional desde 1931 y actualmente es considerado Bien de Interés Cultural. Me llamó la atención que es triangular, el patio cuando entras no es el típico patio cuadrado de castillo. Mantiene la estructura que le dieron en el siglo XV cuando los construyeron por orden de Juan Pacheco (sí, el mismo que luchó contra Jorge Manrique en el Castillo de Garcimuñoz). En 1811 los muros del castillo presencian el fusilamiento de Francisco Sánchez Fernández tío Camuñas, un guerrillero español en la lucha contra los franceses. Fue uno de los guerrilleros más populares de La Mancha y se enfrentó a los franceses tras los abusos sufridos en su pueblo y el asesinato de su hermano Juan Pedro. Tanto en Belmonte como en su pueblo, Camuñas, tiene una calle con su nombre y placas conmemorativas. Se le atribuye a él la frase "Yo no he estudiado nada, pero sé por la luz natural, que un pueblo oprimido es un pueblo que sufre violencia". Aun así, en la actualidad en muchas zonas de España se utiliza para asustar a los niños para que no se acerquen a los pozos y evitar accidentes, para referirse a alguien desaliñado o para referirse a alguien sigiloso.

Volviendo al castillo, el protagonista de este sitio no es Juan Pacheco. Las protagonistas son dos mujeres: Juana de Trastámara y Eugenia de Guzmán. Igual os suena más Juana la Beltraneja, que se enfrentó a Isabel la Católica por el trono y cuenta la leyenda que escapó del castillo por una ventana. Y será Eugenia de Guzmán (igual os suena más Eugenia de Montijo) quien reconstruyó el castillo en el s.XIX. Por eso en el patio si vais veréis unas galerías más modernas que el resto del edificio, porque mantuvo la estructura, pero dentro Eugenia impuso la moda de la época. Además, parece ser que la emperatriz consorte de Francia marcaba tendencia en Europa. Será su sobrino nieto Hernando Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Peñaranda, quien retomó el proyecto de Eugenia de Montijo. Fue en 1931 cuando lo declararon Tesoro Artístico Nacional. Durante la Guerra Civil fue utilizado como prisión, como en otras tantas guerras. Y después, servirá como academia de rurales Onésimo Redondo en manos del Frente de Juventudes. Pero caerá en el abandono y es ahora cuando ha ido restaurándose y recuperándose gracias a la colaboración de los propietarios (la Casa Ducal de Peñaranda descendientes de la Duquesa de Alba, María Francisca de Sales Portocarrero, hermana de Eugenia de Montijo), la administración local y el Ministerio de Fomento. Os recomiendo la visita porque se han trabajado muchísimo un video introductorio que os cuenta todo lo que os he contado yo, pero mucho más entretenido. Además, en la primera planta veréis como era el castillo en la época de Juana de Trastámara y en el segundo piso como era en la época de Eugenia de Montijo. Las dos mujeres que marcaron época en el castillo. Son 9€ que no me parecen caros. La visita está calculada en 1h y media, pero podéis ir al ritmo que os apetezca. Los techos y ventanas son preciosos y por no hablar de las escaleras de madera con todos los detalles.

Os prometo que os iré dejando fotos en instagram y, si no se me pasa, os las enlazo aquí. 

Voy a frenar aquí que sino se hace muy largo el post y estamos de vacaciones, no hay que cansarse... pero la semana que viene ¡segunda parte! 

¡Sed felices! 


martes, 15 de septiembre de 2020

Breakfast at Tiffany's... digo, en Cuenca

Improvisadores,

Os va a sorprender, porque me sorprendí yo, pero resulta que la escapada a Calpe no fueron mis únicas vacaciones. Os explico. Además, aprovecho para publicar este recuerdo de Agosto en pleno septiembre, para los que estamos teniendo una vuelta al cole complicada.

Mis amigos Gemma y Martín tuvieron una hija hace dos meses, es muy cuqui, muy mona y muy… bebé. Así que están teniendo un verano diferente e intenso. El sábado (mientras estaba en Calpe) me escribió mi amiga y estaba un poco agobiada. Así que le escribí a su marido.

“Te escribo para preguntarte si es una locura que vaya esta semana a pasar un día. Me ha escrito y la noto un poco agobiada de la vida”. Y así empezó la mejor sorpresa del 2020. No lo sabéis, pero a él le cuesta mucho guardar un secreto, y tuvo que hacerlo desde el sábado hasta el martes. De hecho, le dijo que tenía una sorpresa, pero no podía decirle cual. Pero se lo perdonamos.

Desde el sábado nos fuimos organizando, y el martes a las 7.30h de la mañana salía yo de mi casa camino a su pueblo. No sabéis lo emocionada que estaba, se me hizo el camino cortísimo. Que, por cierto, ¿cómo es tan bonita Cuenca con tantos girasoles? Disfruté del paisaje un montón, porque han puesto el limite en 90km/h y no estoy yo para pagar multas. Sobre las 9.30h llegué al pueblo, aparqué el coche y me puse debajo de la ventana. Martín le gritó que se asomase a mirar una cosa. Y cuando Gemma se asomó se quedó mirándome como diciendo: ¿Qué está pasando? No entendía nada. Era muy gracioso para los demás, porque lo sabían todos menos ella. Y entonces ya por fin: ¡Estas aquí! ¿qué haces aquí? Y yo: pues, desayunar…

No se si se aprecia la cantidad de girasoles que había (aclaración: no conducía yo).

Luego me lié y me quedé dos noches, pero eso es otro tema. Esa mañana después de desayunar (que es a lo que iba) nos fuimos a pasar la mañana a Cuenca, que ya habíamos estado todos, pero por dar una vuelta. Tomamos algo, la niña se echó la siesta de su vida mientras la subían y bajaban por las cuestas… porque en Valencia no hay cuestas, y claro, nos pilla por sorpresa. Comimos en un restaurante que barato no fue, pero vale completamente la pena si vais, es el Romera. Además, os recomiendo ir con una madre que este dando el pecho, porque tenéis conductor designado seguro. Te queremos Gem. Se que así contado, el día no tiene nada interesante, pero pensad que fue lo más parecido a irme de vacaciones que he tenido este verano. Dos días en un pueblo pequeñito, a la fresca, sin nada más que hacer que leer, socializar, comer y beber.

Las casas colgantes de Cuenca, para quien no las haya visto

Justo al salir de comer empezó a llover, así que huimos hacia el pueblo de vuelta. La tormenta se fue acercando al pueblo y sobre las 20h empezó a llover y llover... y no paró hasta las 2 de la mañana. La verdad es que esa noche dormí a ratos, porque el agua caía con tanta fuerza que hubo un momento que parecía que era granizo. Pero qué fresquito se estaba. Había salido de Valencia a las 7.30h con 27ºC ya... y allí estábamos a 15ºC. ¿Hay algo mejor que oír llover? Sobre todo, si estas a cubierto, claro…

Al día siguiente desayunamos, y la idea era ir al rio, pero con la tormenta de la noche iba a estar imposible. Así que nos fuimos a dar una vuelta al mercado y a saludar a los tíos y primos de Martín. La verdad es que fue un día genial sin tener nada así del otro mundo. Paseo por el mercado, torrà (o barbacoa, como queráis llamarlo), siestorra, ganar a Martín a un juego de mesa… todo bien.

Y yo os prometo que mi idea era volver a cenar a Valencia. Pero Gem me dijo que si me quedaba. Y yo, que soy tan difícil de liar, dije bueno venga va. Lo mejor es que llamé a mi madre para decírselo y me dice: si yo no te esperaba hoy. Por lo visto yo era la única que pensaba volver a casa.

Esa noche venían a cenar los primos de Martín y tocaban pizzas caseras. Entre nosotros, yo creo que Gem me pidió que me quedase para que hiciera las pizzas. La verdad es que nos salieron tremendas, esta feo que yo lo diga. Y luego nos fuimos a ver la lluvia de estrellas. No he visto unas estrellas tan brillantes nunca (bueno, en El Bonillo). Nada como no estar en la ciudad. Ya os dije que desde la desescalada todo me parece más bonito, pero imaginaos ver la lluvia de estrellas lo que fue. Y eso que estuvimos poquito rato porque hacia fresquito y la peque tenia hambre.

Esa noche dormí de lujo. Y el despertarte a 15ºC y salir a la fresca… eso aquí no lo puedo hacer, porque a la misma hora ya hay 25ºC. Esta vez sí, después de desayunar me fui de camino a casa de mi tía a recoger a mi abuela. La vuelta preciosa, girasoles, a 90km/h, la guardia civil en un stop (pero tranquis, todo ok).. y entonces autovía, llegas a la Comunidad Valenciana... y obras. Un solo carril. Estupendo. Estoy feliz. Nada, me dije: no tienes prisa, tienes música y poquito a poquito. 2h y media después llegué a casa de mi tía. Justo para comer y echarme dos buenas horas de siesta. Que no se vosotros, pero yo me las había ganado. Estar de vacaciones es cansado, ¿vale?

Como veis fueron dos días que puede que no tengan nada apasionante, pero creo que este año las cosas más mínimas parecen mucho más. Disfrutando de las pequeñas cosas, rodeada de gente a la que quiero y que me quiere, probando el helado de mandarina, disfrutando de simplemente estar sin hacer mucho más. No hemos pasado una pandemia para no disfrutar de las pequeñas cosas.

Ánimo con la vuelta a la realidad,

¡Sed Felices!