miércoles, 5 de junio de 2013

Especial: Viaje a Madrid y concierto de One Direction

Improvisadores, tengo dos buenas noticias. Ayer hice el último examen de la primera tanda y fue mi cumpleaños. Para celebrar con vosotros que cumplo 22 años, voy a contaros mi aventura por Madrid con Nuria cuando fuimos al concierto de One Direction.

El sábado 25 a las 8 de la mañana estábamos ya en el tren sentadas preparadas para el viaje. Era la primera vez que subía en el AVE, es como un avión pero sin lo de volar. Maravilloso. En el tren estuve estudiando, porque el lunes tenía el primer examen. Llegando a Madrid, resultó que las chicas de delante también iban al concierto. Así que salimos todas juntas de la mega estación de tren que es Atocha y fuimos a buscar nuestros hoteles. No sé estas chicas, pero Nur y yo dimos una vuelta enorme para llegar hasta nuestro hotel. Cuando llegamos allí nos dicen que no podemos entrar a la habitación hasta las 3 de la tarde. ¿Qué? Por lo menos nos guardaron la maleta y no tuvimos que cargar con ella todo el día. Nos fuimos directas a Atocha otra vez a coger el metro. Debe ser facilísimo el metro de Madrid, pero nos hicimos tal lío que al final el guardia de seguridad se apiadó de nosotras y nos ayudó (Gracias). Cogimos el metro y llegamos a la Puerta del Sol y no puede evitar reírme cuando Nuria miró alrededor y dijo “¿Esto es la Puerta del Sol? ¿Ya está?”. No sé que estaba esperando.

De la Puerta del Sol nos fuimos a la Plaza Mayor, pero sin poder evitarlo me arrinconó una gitana para leerme la mano. No sé qué me pasa con los gitanos, ya me paró el gitano “honrao” en la estación de Valencia. El caso es que yo pensaba que a esta gente se le daba la voluntad. Y cuál es mi sorpresa cuando me dice “Son 10€….cada mano”. Imaginaos mi cara de “¡¿Perdona?!”. Miré a Nuria que había dejado de reírse. Porque a todo esto, la chica no había parado de reírse mientras la gitana decía que me iba a cambiar la suerte y que hay tres personas de las que no me puedo fiar. Le dije que me dijese el nombre de las 3 personas, pero solo me dijo que uno es un hombre. Se ve que no veía claro el nombre. Como ya había abierto la cartera para sacar alguna moneda, la mujer había visto el billete de 10€ que llevaba en la cartera. Menos mal que no vio el de 5€, sino se lo queda también. Y Nuria y yo mirándonos con cara de “¿Pero esto es real?”. Le pregunté a Nuria si tenía algo más de dinero (aunque su cartera la llevaba yo en mi bolso) y contesta que no, que ella se lo ha dejado todo en el hotel. Al final le di los 10€ a la gitana diciendo: “Nur, hoy ya no comemos”. Y no era ninguna broma, que llevaba 15€ sueltos. Ahora ni eso. Y luego la gitana me hizo lo mismo que el gitano “honrao”, decir que si no se lo doy de corazón que no se lo dé. En serio, ¿qué pretenden con eso? De verdad alguien les ha dicho “¡Ah! Pues entonces devuélveme mi dinero”. No creo. El caso es que la mujer aun me dijo que cogiese una piedra para el amor y ya enfadada le dije “¡Que no te cojo nada más que no tengo más dinero!”. Ya está bien. Por cierto, me dijo que el amor de mi vida me llevaría a un viaje, pronto. Así que alguien que se aplique el cuento.

Volviendo a nuestro viaje, una vez la gitana nos dejó en paz, nos fuimos a ver la Almudena. Y mientras yo refunfuñando por la gitana. Y luego fuimos a comprar lotería porque nos mandó la abuela. Además, la gitana dijo que iba a cambiar mi suerte, a ver si es verdad. Tardamos mil horas en encontrar “Doña Manolita” para comprar la lotería porque, por lo visto, la han cambiado de sitio. Y yo no sé cómo no se mueren en esa ciudad, pero está todo lejísimos. Nur y yo nos pusimos a hacer tiempo y a buscar algún sitio para comer, cuando nos dimos cuenta estábamos ya en Cibeles, luego enfrente del Prado y ya no valía la pena buscar el metro. Comimos por ahí y estábamos hartas de dar vueltas y queríamos nuestra habitación. Llegamos al hotel a las 2 de la tarde y le supliqué al recepcionista si podía mirar si tenía una habitación libre ya. Gracias a Dios nos dio una habitación.

Subimos a la habitación, nos duchamos y nos tiramos en la cama. Casi nos quedamos dormidas, pero pusimos la televisión. ¿Hay algo mejor que canales de música? Oímos unos golpes y pensábamos que era el vecino y nos entró la risa. Pero no era, imposible. Si la tele tenía tan poco volumen que ni nosotras la oíamos. El caso es que a las 4 nos fuimos hacia Atocha a por el metro para ir hacia el Vistalegre. En el metro un grupo de chicas iban con la música puesta y cantando canciones de One Direction. No hacía falta ser un genio para adivinar donde iban.

Llegamos a Vistalegre sobre las 5. Había un montón de chicas alrededor pegadas a las vallas y gritando cada vez que llegaba un autobús. Autobús que llevaba los cristales tintados y no se veía nada. Hubo un momento que gracias a dios llegamos a la sombra. De repente apareció Liam y todas se volvieron locas y empezaron a gritar y a llorar. Yo no lloré, pero si miré a Nur y le dije: ¡Mira! Y cámara en mano nos quedamos allí. Perdonad por sacar mi vena de directioner, pero es lo que hay. Al cabo de un momento pasó Niall y casi se vuelven locas todas otra vez. Llorando, gritándole y haciéndole fotos. Nuria y yo solo hicimos fotos. Igual dicho así suena a que somos directioners light, pero os juro que me hizo la misma ilusión que a la que lloraba y gritaba, pero yo sin llorar puedo ver mejor. Encima, después apareció Louis. Y más de lo mismo. Yo no sé cómo estos chicos pueden aguantar eso todos los días, yo llevaba allí una hora y media y ya me dolía la cabeza. Sólo por eso ya los admiro.

Bueno, sigamos. Ya con las fotos rápidas y harta de repartir papelitos, decidimos ir a buscar nuestra cola. Vemos una cola inmensa y pensamos ir a preguntar para qué zona era. Cuál es nuestra sorpresa cuando caminando por la calle nos encontramos con los miembros de la banda. No sé si fue impresión nuestra o de verdad pusieron un poco cara de susto de pensar que lo habíamos reconocido y que íbamos a ponernos a gritar histéricas o algo. Le digo a Nur: ¡Es Josh! Y ella solo me contestó “¡Sí!” y lo miramos en plan “Eres tú”. Pero ni gritamos ni nada, supongo que el pobre lo agradecería, porque sonrió. En cuanto pasó por nuestro lado una chica que estaba en la cola lo vio y gritó con todas sus fuerzas “¡ES JOOOOOOSH!”. Nur y yo nos giramos y lo último que vimos fue a los chicos girando la esquina corriendo. Pobres chicos. 

Preguntamos en esa cola y no era la nuestra, así que cruzamos por la tienda y  llegamos a la otra parte de las vallas. Allí le preguntamos a uno de los que organizaban la fila que donde estaba la cola para Premium y nos contestó “¿Premium? ¿Qué es eso? Las de grada es esta fila”. Y Nur y yo nos miramos con cara de “¿Será toda una misma fila?”. Pero era raro tener que hacer semejante cola. Y digo semejante cola porque cruzaba calles y calles. Incluso una mujer casi se nos come por pararnos en el semáforo a buscar a otro organizador. Supongo que la mujer estaría harta de hacer cola, pero no hace falta asustar así a la gente. El caso es que el otro organizador nos mandó de vuelta al Vistalegre y encontramos nuestra cola. En 1 minuto (literal) habíamos pasado la cola. Nos registraron los bolsos para que no metiésemos botellas ni nada y nos miraron las entradas. Entonces nos pusieron una pulsera de “todo lo que quieras comer y beber” y una acreditación, entonces nos pasaron a un photocall y luego nos mandaron por un pasillo. Pero Nur y yo nos equivocamos de pasillo, menos mal que vino una chica súper amable a rescatarnos, nos dejó en un rinconcito y dijo “Esperad aquí que ahora viene un compañero a por vosotras”. Menudo servicio, qué nivel, qué calidad, qué poco acostumbradas a esto estamos. Nur dice que ahora que sabe lo que es ser VIP, no puede dejarlo. Lo malo es que yo estoy de acuerdo con ella. Llegó el compañero y nos abrió la cuerda con un “¿Me seguís, por favor?”. Sí hombre sí, te seguimos. Nos metió en dos camerinos donde había comida y bebida, toda la que quisiéramos. Aquí conocimos a Maria, Alba y Raquel. Resulta que estábamos todas en el mismo reservado, así que maravilloso.

Después de hacernos fotos y apuntar twitters nos fuimos hacia nuestros asientos. Nur, Maria y yo estábamos en una fila y Raquel y Alba justo debajo de nosotras. Maria estaba muy emocionada, ya dijo que iba a llorar. No sé si es porque era la pequeña de todas (14 años) o por otra cosa, pero el resto estábamos emocionadas pero sin llorar. Simplemente queríamos pasar un gran rato. Mientras esperábamos pusieron videoclips de Little Mix, 5SOS  y Olly Murs. También pusieron un anuncio donde salía el grupo pidiendo a la gente que estuviese tranquila, que no corriesen, y demás consejos de seguridad. Me pareció genial. También era genial que estuviese subtitulado porque no se oía nada, era salir alguno de ellos en la pantalla y estallar un grito general. Alba, Nur y yo nos mirábamos con cara de “Dios mío, la que nos espera”. Yo pensaba que esta histeria me haría disfrutar menos de la noche, pero os digo ya que no. Que fue una noche genial. Hubo un momento en que se desató un grito general y todas se giraron hacia atrás, yo, no veía nada. Pero por lo que me decía una mujer, el grupo estaba arriba y se habían asomado y estaban firmando. Maria, a mi lado, empezó a llorar desconsolada.

Antes que ellos salió la telonera Camryn (@camrynrocks). No conocía sus canciones, solo conocía las que cantó que no eran de ella. Tampoco hacía falta telonero, ya estaba el ambiente bastante animado. Casi a las 9 salieron los chicos y el grito aumentó de calibre. Con un espectáculo de luces en la pantalla aparecieron Harry, Liam, Niall, Zayn y Louis y el público enloqueció. Maria empezó a chillar y a llorar. Grabó el concierto con la cámara, pero no creo que se vea nada de tanto movimiento.

Fue empezar el concierto y todas nos pusimos a saltar y a cantar como locas. Para los que me conocen y leen el blog, o los que solo leen el blog: Sí, yo también, también me gustan. Como ya he dicho otras veces, tengo un gusto musical muy variado. Y porque un grupo de chicas jóvenes de la edad de Maria puedan gritar como locas, no quiere decir que todas lo hagamos. Aunque puede que yo lo hiciera también… El caso, que sí, que me gusta One Direction, que me lo pasé genial en el concierto, salté tanto que me alegro de haberme puesto deportivas, salté tanto que el lunes aun tenia agujetas, me lo pasé tan bien que casi ni recuerdo cosas de tan entregada que estaba. Aunque hubo un momento que me preocupé por Maria, supongo que fue en el momento en que empezó a hiperventilar. Pero tranquilos, sigue viva. Aunque de todo el concierto, y sin ofender a One Direction, mi momento preferido fue cuando Nur se giró hacia mí sonriendo tanto como podía, con los ojos brillando y me gritó “¡Es el mejor regalo del mundo!”. Solo por eso ya habría valido la pena aguantar gritos de directioners, hacer una cola inmensa e incluso animar a Maria que no paró de llorar. Nur y yo disfrutamos del concierto como nunca. Yo quería hacer algo juntas antes de que se fuese de Erasmus en agosto a Noruega, creo que lo he conseguido. Nos lo pasamos tan bien que no descartamos intentar ir a otro concierto.

Tengo 191 fotos del concierto. Núria hizo fotos geniales, pero tengo que elegir entre todas. 

Sobre las 11 acabó el concierto y Maria seguía llorando después de pasarse todo el rato saltando, gritando, llorando e incluso agarrándome del brazo. Así que Alba, Nur y yo intentábamos animarla. Bajamos a los camerinos a pedir agua, estaba cerrado ya, pero el chico fue muy simpático y al ver como estaba Maria nos sacó un vaso gigante de agua. Luego le preguntamos que quien venía a por ella y nos esperamos fuera con ella hasta que llegó su madre. La pobre niña seguía llorando. Yo estaba sufriendo por la pobre niña, por si de verdad estaba disfrutando el concierto. No sé porque lloraban tanto, yo estaba contenta, me lo pasé muy bien, vi al grupo, conocí gente nueva muy simpática y tengo un viaje inolvidable con mi hermana.

Cuando llegó la madre de Maria nos despedimos, la pobre seguía llorando. Resultaba que Alba tenía el hotel también cerca de Atocha y pensamos en coger un taxi juntas. ¿Os podéis creer que no había ni un taxi libre? ¡Y hablamos de Madrid! Caminamos calle abajo para alejarnos un poco del Vistalegre para ver si encontrábamos algún taxi y nos esperamos en una parada de autobús. Aquí una mujer nos dijo que ella había llamado para pedir un taxi y estaban todos ocupados. Nuestro error fue no mirar si podíamos volver en autobús al hotel. Pero en un momento de lucidez mental vi que había un autobús que ponía “Cibeles” así que le dije a Nur y a Alba que subieran, que Cibeles está más cerca de Atocha que el Vistalegre. Pero nuestra suerte no acabó aquí, porque el autobús paró justo en Atocha. Bajamos allí y nos fuimos las tres a cenar y allí comentando el concierto, enseñándonos las fotos, intercambiando twitters y whats app pasamos el rato y llegamos al hotel a las 2 de la mañana. 

A las 8 de la mañana Nur se levantó a ducharse. Yo lo intenté, pero tenía las piernas molidas de tanto saltar y bailar. Luego estuvimos un rato más tiradas en la cama viendo las fotos y recogimos la habitación. A las 10 nos fuimos a la consigna de Atocha a dejar la maleta y a desayunar. Luego nos fuimos al parque del Retiro que Nur quería verlo. Llegamos allí con la idea de aprovechar el tiempo y seguir estudiando. Nos sentamos en un banco y a los 5 minutos para mí ya era evidente que no podía estudiar. Recogimos los trastos y nos pusimos a caminar sin rumbo por el Retiro hasta que llegamos al estanque. Allí estaban las barcas con la gente, los patos y un montón de puestos con artistas callejeros. Desde un violín y un arpa, títeres bailarines, un malabarista, mujeres que leen la mano (más no, gracias). Creo que esto fue lo que más nos gustó de la ciudad.

Comimos pronto y luego nos fuimos a Atocha a por la maleta y nos sentamos en cualquier parte. Al llegar a Valencia a las 5:30 de la tarde estaban nuestros padres esperándonos para recogernos y me di cuenta de que Nur estaba más sonriente que nunca, no sé si ella se dio cuenta. Yo también estaba contenta, ha sido un gran fin de semana sola con mi hermana, en un gran concierto y conociendo a gente nueva muy simpática. Y además mi hermana está feliz. ¿Es que puede haber algo mejor?

Ahora, cada vez que Nur y yo escuchemos alguna de las canciones de One Direction no solo nos acordaremos de la experiencia del concierto, nos acordaremos de la visita rápida a Madrid, de la cara que puso cuando le regalé las entradas en Navidad y de la emoción que las dos teníamos aunque ninguna gritase ni llorase.

Después de esto, la suerte me ha sonreído. No sé si por la gitana, si por volver más relajada después de gritar y saltar, no sé. No sé  porque, pero estoy más tranquila, más optimista y la suerte me sonríe. Preguntadles a mis amigas.

Voy a ponerme emotiva, os lo digo por si queréis dejar de leer. Muchas gracias a Nur por participar en uno de los mejores fines de semana de mi vida y porque cuanto más mayores somos mejor nos llevamos, gracias a mis padres por no enfadarse cuando vieron lo que costaban las entradas y por la frase “Con lo mal que está la cosa, no hace falta que nos amarguemos nosotros más”. Gracias a Alba por ser tan simpática, con gente así vale la pena ir a los concierto. Gracias también a Maria por ser un cielo, aunque casi me dejase sorda. Gracias a los de seguridad y los sanitarios que obviamente hicieron un gran trabajo. Y esto no lo van a leer, pero voy a darle las gracias también a One Direction, porque si no hubiese sido por ir a su concierto no hubiese pasado este gran fin de semana ni le hubiese hecho a Nur este regalo tan genial para ella. Y gracia a vosotros por leer este post tan largo, si habéis llegado hasta aquí os merecéis un gran aplauso.

Mirad la vida de forma positiva, no os preocupéis por cosas que no son importantes, disfrutad de la buena compañía, de un buen concierto, de un buen partido, de lo que sea. Disfrutad de lo que os gusta, no os preocupéis por lo que pueda pasar porque todo tiene solución. No os preocupéis si pasáis una mala racha porque las rachas se acaban, os lo digo por experiencia. Si queréis hacer un viaje, hacedlo; si queréis ir a un concierto, id. No os dejéis cosas por hacer, porque el arrepentimiento de no hacer algo es peor que el de haberlo hecho y viviréis toda la vida con el “¿y si…?” en la mente. En serio, disfrutad de la familia, los amigos, las aficiones, las celebraciones, los días, las noches, el verano, el otoño, el invierno y la primavera. Disfrutadlo todo lo que podáis. Escribid algo cuando estéis contentos, felices y positivos y volved a leer eso en el momento en que estéis tristes y en una mala racha. Todos os merecéis ser felices, disfrutar de las cosas buenas y tener grandes recuerdos que contar a vuestros nietos.

Me vais a hacer decirlo… ¡os quiero gente!




¡Sed Felices!

lunes, 7 de enero de 2013

Lo que bien empieza...¡Bien acaba!


Improvisadores, os hablo  desde mi encierro estudiantil. Tranquilos, de momento sigo con la cabeza en su sitio, aunque no sé durante cuánto tiempo. Como me he cansado un poco de leer apuntes apasionantes he decidido venir a contaros mi vida. Que sé que vosotros también os aburrís de estudiar.

Vamos a retomarlo donde lo dejamos la última vez que hablamos. Volvamos al 29 de diciembre por la mañana. Mientras mi hermana se iba a ayudar a mi abuela a acabar de comprar las últimas cosas que le faltaban yo me fui a buscar por las tiendas de chinos tarjetas de cartulina, de estas blancas, para hacer mis tonterías de estudiar. Y mi pregunta es ¿No se supone que en los chinos tienen de todo? Pues evidentemente no. Menos en el de toda la vida, en ese sí tenían. Volví a casa y las llamé para decirles que ahora bajaba las bolsas al coche, ponía gasolina (gracias mamá por dejarlo vacío) y pasaría a recogerlas. Cuál fue mi cara de sorpresa cuando me dicen que aun no han ido a comprar. ¿Hola? Pues no pasa nada, iré a poner gasolina más despacito.

Por fin las recojo en casa de la iaia y nos vamos a recoger a mis primas Belén y Laura. Y otra vez, igual que el año pasado, el coche tiene menos capacidad de la que somos capaces de recordar. Supongo que tiene algo que ver con que nosotros crecemos pero él no. Bueno, yo ya tampoco. Os aseguro que viendo el panorama en el asiento de atrás nunca me he alegrado tanto de ser la conductora. Nuria, Belén y Laura llevaban bolsas por todas partes. Diría que es lo nunca visto, pero en realidad no.

Llegamos a Liria a la hora de almorzar y luego no hicimos nada después de descargar el coche. Pusimos la música en la terraza y al solecito unas dormitaban y yo sola bailaba. Belén se reía de mi, pero si nadie más se anima, pues yo sola. Ya ves tú qué problema. Luego se animó la iaia y cuando en Los 40 pusieron el gangman style (o como narices se llame) se puso a bailarlo con nosotras. Un trocito, el trocito que nos medio sabemos todos. Esa misma mañana tuvimos a la primera accidentada (y única) cuando mi prima Laura se dejó medio dedo entre la pared y el trozo de leña que llevaba hasta la carretilla, menos mal que tenemos allí de todo menos tiritas y médicos. Teníamos gasas, esparadrapos, una estudiante de enfermería de 2º y una auxiliar de enfermería jubilada. Y os comunico que el dedo sigue felizmente en su sitio.

Esa tarde llegaron mis padres con mi primo Carlos. Poco a poco va llegando la gente. Bien, me gusta. El día 30 voy a pasarlo rápido, porque os da igual cómo estudiaba, lo sé. Así que el 31 ya llegó el resto de gente durante el día. Para comer hicimos 2kg de macarrones…y no recuerdo que sobrasen. El caso es que esa noche para la cena (cena que empezamos a preparar el 30 y el 31 nos pasamos la tarde haciendo montaditos) éramos 23. Después de la cena pusimos música y de repente les entraba la vergüenza. Cuando quise darme cuenta estaba de pie en medio del comedor cantando y bailando “Barbie Girl” mientras el resto estaba sentado por sillas y sofás. Otros estaban ya con el mueble bar. Y otros pelando uvas. Si hay entretenimiento para todos los gustos. A las 23:30h me puse a pelar y deshuesar mis uvas. Llamarme tramposa, pero no sería la primera vez que casi muero atragantada. Eso y que no soy una gran fan de las uvas. Podría contar con los dedos de una mano las veces que como uvas al año, normalmente no pasaría de una vez.

Después de las uvas, en mi casa es tradición que vienen los Reyes Magos de la carta que escribe mi abuela. Desde pequeña era porque los Reyes Magos pasan antes por Liria de camino a Valencia. Así que nada más acabar de tomarnos las uvas y brindar, mi primo de 6 años empezó a preguntar por los Reyes. Y tocaron los Reyes al timbre de casa para que supiésemos que habían llegado (guiño, guiño). El caso es que el niño nos hizo recorrernos toda la casa al grito de “¡Pero vamos!” y al final estaban en la habitación de la abuela y entró corriendo gritando “¡Qué bien escondidos!”. Después de recoger mi caja de bombones y mis estrenas, me retiré al sofá a ver el programa de año nuevo de la 1. Mi primo me traicionó y desapareció a ver una película. Después de ver a Rosa, a Melendi, a cómicos varios y demás artistas, me dijeron que si quería jugar al trivial, pero no me veía yo en condiciones de jugar al trivial junior…podría no ganar. Imaginaos que vergüenza, que es un trivial de 8 – 12 años.

Por la mañana me desperté y omití el desayuno por dos razones: la cena de noche vieja y la comida de año nuevo. Creo que son suficientes motivos. Porque en mi familia si hay cosas son tradiciones. Igual que en casa de una abuela en Noche Buena hay coctel de gambas y en Navidad hay potaje, en casa de la otra abuela en Año Nuevo hay cocido. No hay discusión posible. De hecho, si no hay cocido yo me voy a mi casa. Como consecuencia de mi amor por las comidas familiares y las tradiciones, si lo juntas tenemos un plato de cocido que no se lo salta un gitano y que casi muero en el intento de comer. Pero valió la pena.

Esa tarde la gente se fue y nos quedamos la abuela, Nuria, Laura mi tío Fran, mi tía Aurora, mi primo Carlos y yo. Ahora sí estaba calentita la casa después de 2 días con la chimenea. El día dos por la mañana mis tíos y mi primo se fueron, así que nos quedamos las 4 tan tranquilamente y después de la siesta cargamos el coche y pusimos rumbo a Valencia de nuevo. Como veis, no es que nos estresásemos especialmente.

Vamos a pasar al día 5, la noche de reyes siempre vamos a cenar a casa de Luisa, la otra abuela. Así que allá que fuimos, y como todas las noches de reyes había empanada. Otro requisito indispensable. Creo que la única diferencia notable entre antes y ahora es que ahora no vamos a la cabalgata. Aquí es donde llegan los primeros regalos de reyes. Cuando eres pequeño te regalan menos cosas, pero son cajas más grandes que impresionan más. Ahora te regalan más cosas y suelen ser cosas que vas a utilizar. Como el albornoz verde pistacho maravilloso, el collar extra largo o el bolso pequeño para salir. Son cosas útiles. Llegamos a casa por la noche y lo siento, pero la niña que llevo dentro se emocionó y dejé los zapatos en el árbol y les puse comida a los reyes. Sé que no hace falta, pero si no lo hago falta algo. El 6 por la mañana me desperté antes que el despertador (no podría pasar esto cuando tengo cosas que hacer y no soy capaz de levantarme…) y fui rauda al comedor a dejar los dos regalos que tenía en mi habitación y me volví a acostar. Al momento escucho a mi padre ir también. Luego viene a mi habitación y se sorprende de que esté despierta y no haya ido a despertarlos. No sé de que se sorprende...antes te tirabas encima y los despertabas, ahora haces eso y despiertas a los vecinos de abajo. Aunque si desperté a mi madre que casi me mata del susto que le di.

Estaba más emocionada por ver la cara que pondrían al ver mis regalos que por abrir los míos. Los míos son preciosos y me encantan, los utilizaré mucho, pero los abrí y los dejé a un lado para ver sus caras. Mis padres con el viaje no podían abrir más los ojos. Hasta mi madre, que suele ser de pocos regalos, se emocionó. Eso es un triunfo para Nuria y para mí. Y el mayor triunfo del año fue el regalo de mi hermana. Entradas para un concierto en Madrid, con hotel y todo. No se lo podía creer. Lo que no me puedo creer yo es que estuviese una hora y media para conseguir las malditas entradas que volaron en nada de tiempo. Pero valió la pena solo por ver la cara. Y por el fin de semana en Madrid, que yo también voy. Por acompañarla, y porque también me gusta. Tranquilos que no chillaré como una loca. Es el primer concierto al que voy (pagando) desde que puedo ir sola a los conciertos. Los últimos fueron de La Oreja de Van Gogh (aun con Amaia) y Chayanne. Imaginaos. Luego he ido a los de fallas o de promociones pero en esos no tenía que pagar. Los gratis han sido más variados…desde Melendi hasta Andy y Lucas. Pero eran gratis. Y mi gusto musical es muy variado y diverso. No os imagináis cuanto.

Espero que vuestros reyes hayan sido generosos aunque no hayáis sido buenos del todo. Ánimo con los exámenes a los que estáis estudiando y malditos seáis los que no tenéis que estudiar ahora.

¡Sed Felices!

domingo, 23 de septiembre de 2012

Las últimas dos semanas...de no parar.


Improvisadores, me he cansado de hacer pequeñas entradas. Así que pongo todo en esta y pasamos a otra cosa mariposa. Es un poco larga, pero la voy a dejar tal cual. Sé que me vais a perdonar. Y sino..pues chicos, cerrad cuando os canséis de leer. Qué fácil, ¿verdad?
22 Agosto:
Fiestas de Algar. Allá que vamos a cenar y a ver el Grand Prix que tenían preparado. Yo no sé cómo la gente estaba tan tranquila, cada vez que mi primo salía a mi me daba algo. Y a su hermana también, así que entre las dos...bien. Después de varias caídas y una vaquilla que se escapó, empezó la discomóvil. Aunque el dj no estaba muy motivado esa noche. De todas formas nos teníamos que ir pronto porque por la mañana yo tenía que madrugar. Entre que llegaba a casa y pitos y flautas…me acosté a las 5 de la mañana.
23 Agosto:
Había quedado para comprar la comida con Elena y Héctor mientras Anna, Paula y Karl estaban en la playa. La verdad es que no soy muy fan de la arena de la playa, y después de acostarme a las 5 y levantarme a las 9, pues como que menos. Así que allí estuvimos, luchando con aquellas brasas infernales que no querían encenderse y poniendo la mesa. Y diréis, ¿y todo esto? Y yo digo, ¿Pero se necesita una excusa para quedar a hacer una barbacoa? No. Pero en nuestro caso la teníamos: íbamos a conocer a Karl. Gracias a una pequeña falta de coordinación, acabamos la comida cuando ellos salían de la playa y no cuando ellos llegaban a casa. No pasa nada, gracias a dios existe el microondas.
Comiendo yo creo que fue bien, aunque vamos a ser sinceros, si hubiésemos hablado en inglés igual el pobre Karl se hubiese enterado más, pero tengo pánico escénico a hablar inglés delante de ingleses. No puedo, lo siento. Pero aun así, sin entender una palabra, estuvo bien. Y también se dio cuenta de que hablo muy rápido. Me lo dicen mucho. ¿Será verdad?
Después de comer quedamos para el día siguiente también, porque era el cumpleaños de Paula. Pero esa ya es otra historia.
24 Agosto:
Volví a madrugar para bajar con el coche a Valencia porque Paula y yo habíamos quedado para desayunar en casa de Anna con ella y con Karl porque como no vendrían a comer, Anna dijo que quedásemos a desayunar para felicitar a Paula. Yo me apunté porque lo mismo me da conducir desayunada que sin desayunar. Y Anna y Karl se lucieron haciendo crepes para desayunar. Después de desayunar fuimos a casa de Paula a despertar a su hermano y a que la mujer se cambiase. No queda bien ir a la playa sin bañador. Una vez estuvimos todos listos nos fuimos Elena, Héctor, Paula, su hermano, su padre y yo a la playa.
Qué bonita es la playa del Saler. Qué bien se está, que poca gente hay, que maravilla… ¡y cómo picaba el agua del demonio! Así que después de bañarnos y de aclararnos el agua en la ducha para no morir del picor nos volvimos a cambiar. No queda bien ir a un restaurante en bañador. Así que nos fuimos a un restaurante y su padre nos invitó a una paella para celebrar el cumpleaños.
Después de comer volvimos a Valencia y…yo de vuelta a casa con el coche ardiendo después de estar aparcado horas y horas al sol. ¿Que porqué no lo aparqué en la sombra? Pues porque cuando llegué esa mañana a Valencia había mercadillo y no tenía mucho donde elegir.
25 Agosto:
Fiestas de Algar. Allá que vamos, pero esta vez solo Nur y yo y nos vamos a quedar a dormir porque mi primo quiere agua de Valencia y ya que la hago bebo y ya que bebo no conduzco. Así que allí estábamos mi primo y yo en el garaje haciendo el agua de Valencia. Problema: no caí en que tendría que darles a mis tíos y sus amigos. Porque estando aun en los toros ya estaban diciendo que querían probarla. Y les dimos media botella, pero se quedó tan corta que a las 4 menos algo me mandó un whatsapp mi tía preguntando si aun nos quedaba  más. Así que el año que viene haremos más de tres litros.
Esa noche estuvimos Nur, Belén y yo de charreta más que bailando, porque la gente parecía que no se acababa de animar a bailar. Y al final nos retiramos sobre las 5. Creo. No me acuerdo.
31 Agosto:
Quedamos para celebrar el cumpleaños de Paula. ¿Otra vez? Sí, esta vez con Laura, porque por si no lo habíais notado no estaba los días anteriores. Después de una semana pensando, decidimos que íbamos a hacer una cena de montaditos y de picar y decidimos que cada una hiciese unos y los llevásemos ya hechos. A mí me tocó tortilla de patatas (de mi madre, no es porque yo no sepa hacerla, es porque mis amigas dijeron que de mi madre. Que conste). Como mi madre hacia la tortilla, decidí hacer la tarta. Pero no os creáis que fue fácil pensar de qué, porque nunca me acuerdo de qué le gusta a cada una. Al final fue mi padre el que me dijo una tarta que comía de pequeño. Y triunfé. El caso es que a las 6 me veis a mí en el coche, con media cena y rezando para no encontrar tráfico, por el bien de la tarta. Como veis, me he hecho más carretera que un tonto.
Habíamos quedado a las 19:30h en casa de Laura para organizarlo todo y estuviese listo cuando Paula llegase. Y estaba listo, pero Paula no llegaba. Y otra vez, menos mal que existen los microondas. Al final llegó y antes de decir “hola” dijo “lo siento”. 1h y pico tarde. Esto pasa cuando antes de quedar con alguien tienes otra cosa. Te retrasas en una y ya la has liado.
Se supone que Paula es la que hace las tartas, pero no había podido hacer la tarta y le dijimos que no se preocupara porque teníamos congelada tarta que sobró de la comida con Karl. Y le sacamos media tarta congelada en una fiambrera. Su cara fue épica. Tendríamos que haberle hecho una foto. Qué gran momento de la historia. Pero tranquilos, luego sacamos la tarta que había hecho yo, no somos tan crueles.
7 Septiembre:
Después de una semana en Valencia intentando aclarar papeles, horarios y demás, el viernes me fui con Gemma a Alcossebre. Ya os dije que es casi mi segundo hogar. Allá que fuimos Gemma y yo, todo iba bien hasta que se salió en la salida anterior a la que tocaba. Lástima de carreteras que no te dejan rectificar, nos tocó hacer lo menos 20 minutos en dirección contraria y media vuelta. También fue culpa de un vehículo extra lento, que conste. Y por fin llegamos y sorpresa: son las fiestas. Os prometo que no sabía que eran fiestas del pueblo. Así que nos pasamos el fin de semana en este orden: paseo por la playa, cervecita, comer, siesta, paseo por la playa, cena, fiesta, comprar, paseo por la playa, cervecita, comer, siesta, paseo por la playa, cena, fiesta, dormir toda la mañana, paseo por la playa, comer, siesta. Como podéis ver, vivimos muy estresadas las dos.
De vuelta a casa todo fue bien, no nos equivocamos de salida. Y eso que la que dirigía era yo porque tenía que dejarme en mi casa. Que fe ciega tiene esta mujer en mí.
11 Septiembre:
Día de matrícula. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que habíamos quedado a comer y nos juntábamos todas las Grandes después de todo el verano. Que no es como si no hubiésemos hablado, porque el whatsapp echaba humo. Así que después de mucha paciencia por culpa de los ordenadores de la universidad, que no se si se rompen solos o los rompen por tocar las narices, por fin nos fuimos a comer. Y después de comer me matriculaba yo. Estaba todo el día pensando “Como no tenga sitio en lo que quiero, me han matado”. Os comunico que sí tenía sitio. Menos mal.
Después de matricularme nos fuimos Thais y yo a su casa mientras Gemma se iba a su casa a por ropa y volvía. Hoy dormíamos en casa de Thais. Pensábamos salir, pero como Raquel no pudo quedarse, lo aplazamos y nos quedamos en casa. De tranquis, pero bien. Genial.
Pero mejor aun fue al día siguiente, que nos hacen ir a las 10:30 para una charla sobre las prácticas y cuando llegamos nos dicen que nos podemos ir los del autopracticum. Ganas de matar aumentando. Y ya a mis amigas las acabaron de rematar diciendo que tenían que rematricularse porque habían combinado asignaturas de dos itinerarios diferentes. Viva la competencia. 
Y con esto acabamos hasta nueva orden. ¿Cuándo será eso? Pues no lo sé. Mañana si me aburro, el día que salga con las Grandes. No lo sé, cualquier día puede ser el día.
¡Sed Felices!

Vuelta al pueblo (Parte IV)


Improvisadores, me queda ná y menos para acabar con estas entradas atrasadas y empezar con la actualidad. Aunque de momento no hay mucho que contar de la actualidad. Vuelta a clase y esas cosas desmotivantes que no vienen a cuento ahora. Como esta es una entrada corta, hoy seguramente habrá más.
18 Agosto:
A las 17h nos fuimos a Tiriez. Yo no había estado nunca en el museo de Tiriez, pero os lo recomiendo. Tiene recreados diversos oficios y tiene salas y salas llenas de objetos “antiguos”. Y digo “antiguos” porque no creo que fueran más allá de principios del XX finales del XIX. Bueno, menos la pequeña sección de romanos, esa sí. Es más grande de lo que creía y tienen dedicado un espacio a prácticamente todos los espacios de la economía de la zona.
Después de visitar el museo volvimos a Lezuza para visitar la iglesia. En la iglesia nos dejaron visitar todo, y no subimos a la torre por pura pereza. También nos explicaron algunas de las ideas para mejorar la iglesia, como recuperar el órgano que desapareció en la Guerra Civil. Ya me extrañaba que tardaran tanto en decir algo de la guerra.
Después del turismo cultural pasamos a la gastronomía. O lo que es lo mismo, nos fuimos a cenar. Que eso también es importante. Pero esa noche sí que lo pasé mal entre el calor, las cervezas y los líos mentales que me hizo Gemma. Lo único bueno es que por la mañana se rió mucho. Maldita sea...me alegro por ella.
El 19, después de la siesta nos volvimos a casa. Fin de la semana en el pueblo. A la próxima, más.
¡Sed Felices!

martes, 18 de septiembre de 2012

Vuelta al pueblo (Parte III)


Voy a ir un poco más lenta ahora porque no tengo nada de esto escrito en el ordenador y tengo que pasarlo de la libreta. Pero paciencia. Hoy, seguimos en el pueblo. Una semana da para mucho.
15 Agosto:
En contra de lo imaginado, me desperté sin necesidad de despertador a las 11:30. y otra vez a tope. Desayuné y bajé con mis padres a la plaza (a la del ayuntamiento, no al mercado, que aquí al mercado le llaman plaza también. No me pregunteis porque) para ver el concurso de tortillas. Pero estaba llenisimo  de gente y fuimos a la casa de la cultura a ver una exposición sobre la fauna de Albacete. Y dimos una ultima vuelta por la feria. A las horas que eran, el puesto de pollos causaba sensación, pero no conseguí que colase. De vuelta a casa nos encontramos con mis primos que volvian de comprar pollo. Si ya lo decia yo, que el pollo era lo mejor.
Por la noche fui con mis padres y mi hermana a ver el espectáculo de la plaza y después a comer los primeros y ultimos churros de la feria. Como el ultimo dia ya no hay verbena, nos fuimos pronto a dormir porque al dia siguiente nos ibamos de turismo. Se acabó la feria.
16 Agosto:
A las 8 de la mañana sonó el despertador y me quería morir. Es curioso que me cueste más levantarme por la mañana justo la noche que no salgo. Pero es así, preguntadle a mi madre.
A las 9 de la mañana salimos hacia Ciudad Real. Nos habían dicho que no hay mucho que ver…y no les faltaba razón. Llegamos allí a las 11 y nos tomamos un café mientras pensábamos qué hacer. Resulta que era la feria, así que nos dieron un programa de fiestas. Había conciertos. Mal horario, a esas horas estaría ya en casa. Había toros, muchos toros. Bah, he venido a hacer turismo, no a ver toros. Y todos los días a la 13h tenían el baile del vermut. Suena bien, ¿no? Pues tampoco fuimos. Pues como os contaba, era la feria así que estaba todo lleno de carpas y banderas por todas partes. También el reloj del ayuntamiento. ¿Qué importa el reloj? Pues que cuando da las campanas hace un pequeño espectáculo de muñecos con Don Quijote, Sancho y Cervantes. ¿Os parece poco?
Después de esperar veinte minutos para ver el reloj vivir su momento de gloria, visitamos la catedral y un museo. Las iglesias estaban cerradas por horario, por la feria, por obras o por funeral. Así que fue un turismo breve. Lo mismo nos pasó con algún monumento.
Pero para compensar, vas a comer y te ponen un plato que no sabes si es sólo para ti o también para los de la mesa de al lado. Tendrian que haberme cobrado la mitad..o un cuarto. Me vuelve a doler el estómago solo de pensarlo. Me pasé la tarde entera suspirando, pensaba que moria. Pero no me arrepiento de nada. Y no me comí ni la mitad.
Por la tarde, después de la siesta y de vagar por la ciudad buscando sombra, nos fuimos al yacimiento de Alarcos y llegamos a las 17:20, pero la visita no empezaba hasta las 19h. Bien. Yo me preguntaba cómo iba a subir con las chanclas, nadie me dijo que iríamos de yacimientos. A las 6 decidimos irnos porque la visita acababa a las 21h y teníamos por delante dos horas de coche hasta casa. Dos horas que me pasé durmiendo. Así soy yo, me gusta disfrutar del paisaje.
Como volvimos tarde y cansados, nos acostamos pronto. A las dos cuenta como pronto en verano, ¿no?
¡Sed Felices!

lunes, 17 de septiembre de 2012

Vuelta al pueblo (Parte II)

Improvisadores, por una vez cumplo mi palabra y hoy tenemos entrada doble. Que estuve una semana en el pueblo...eso son varias entradas. Creo.
14 Agosto:

A las 10 de la mañana me levanté porque mis padres habian dicho de ir a las lagunas de Ruidera. En contra de lo que yo pensaba, me levanté despejada y a tope. No sé porque.
Pusimos rumbo a las lagunas. De camino, los arboles estaban muy secos. Castilla tiene fama de seca, pero me dio mucha pena ver esos arboles asi, que casi parecian cadáveres.
Al llegar a las lagunas, las de más abajo tenian agua, pero cuanto más subiamos menos agua. Donde deberia haber un salto de agua solo hay rocas y donde deberia haber agua solo hay barro y plantas secas. Decidimos pasar de la más llena porque tambien estaba más llena de gente y pasamos a la siguiente. En esta se veian las marcas de niveles anteriores y debian faltar, a ojo, más de 5 metros de agua. Fuimos hasta donde el agua se habia retirado dejando una especie de playa. Un show. Primero quisimos dar la vuelta hasta el otro lado pasando por barro, juncos y alguna charca con patos. Decidimos dar la vuelta y bajar a unas rocas. Hasta llegar al agua no haciamos más que hundirnos por lo menos dos dedos en aquel barro. Nur dijo que era como “pisar crema”. Voy a dejar esa expresión y no voy a deciros lo que me pareció a mi. ¡Y todo esto para meterme solo hasta la cadera porque el agua estaba helada!
Al volver al pueblo pasamos por la puerta de la tia de mi padre y nos encontramos con sus primos y ya aprovechamos para saludar. No se como lo hace, pero esta mujer me encanta, siempre tiene horchata en casa y cualquier hora es buena para tomar un vaso. Un cielo. Después de comer me permiti el lujo de una pequeña siesta de dos horas y media.
Esa noche no habia verbena, habia concierto y después dj. Me van a disculpar los fans de La Pegatina, pero no se quienes son. Y no iba a pagar hasta que no viese de que iba el tema. Estaba fuera con Nur esperando a que empezase para escuchar a ver y a las 12 aparecieron los primos de mi padre. Nos preguntaron que si no sabiamos donde estaban nuestros primos. Pero no los habia visto desde las 5 de la mañana, asi que no tenia ni idea. Ellos nos indicaron en qué casa estaban y nos fuimos pasando del concierto. Alli estuvimos de risas y juegos hasta las 3. Y yo no soy muy de juegos de beber. Os aseguro que me reí mucho, porque cuando me da la risa ya no paro y más si he bebido. Los que me conoceis en persona sabeis que hablo. Mucho. Muchisimo. Pues imaginad que momento cuando jugando al Ocalimocho caigo en una casilla que dice que no puedo hablar hasta que acabe la partida o alguien vuelva a caer en esa casilla. Además nadie más cayó en la casilla. NADIE.
A las 3 nos fuimos al dj, pasando por casa para abrirle la puerta a Nur que dijo que esa musica no le gusta. A mi el remember tampoco me va mucho, no es la musica de mi vida. Pero no tenia sueño y me apetecia bailar…si esa musica se baila. Aquí aunque sea agosto, por la noche refresca, y poco a poco el frio hizo mella en los animos. Al final, de 10 que eramos en un principio nos quedamos 3. A las 6 de la mañana ya solo quedaba el dj y 4 gatos. Entonces dijeron de ir a la terraza. Yo no habia estado nunca, pero viene a ser donde van a rematar la fiesta los ultimos que quedan por ahí.
Me di cuenta de que es facil reconocer a los forasteros por la ropa. Yo con pantalón largo y chaqueta y alguna por ahí con minivestidos palabra de honor. Aunque tambien hay que tener en cuenta que es posible que el alcohol en sangre tenga algo que ver con que ni sientan ni padezcan. No sabria deciros exactamente.
Llevariamos alli como 15 minutos cuando apagaron la música. También hizo su aparicion una pareja de la guardia civil, pero no recuerdo que apagasen ellos la musica. Vamos, que es un dato irrelevante. Visto que no parecía que volviesen a poner la musica, nos fuimos a casa y ya nos despedimos porque ellos se volvian a casa por la tarde.
Y tranquilos, esta vez la llave abrió perfectamente, gracias a mi tia que me dio una buena.
Pues aunque el remember no es lo mio, tambien esta noche me lo pasé muy bien. Es muy diferente a como recordaba lo de venir a la feria. Diferente en el buen sentido.
¡Sed Felices!

De vuelta al pueblo (parte I)

Improvisadores, puede que hoy haya más de una entrada. Que se me acumula el trabajo y eso no puede ser.


13 Agosto:
9 de la mañana, suena el despertador. Hay que preparar las maletas: nos vamos al pueblo. Hace muchos años que no voy a la feria del pueblo, así que seguramente nada de lo que hacia me sirve ahora. No hacia lo mismo con 12 años que ahora. Por una parte me apetecía mucho, pero por otra estaba nerviosa en plan “Y que voy a hacer allí si no conozco a nadie ni nada”.
Os voy a explicar como se llega al pueblo por si algún día queréis visitarlo, que tiene una iglesia y un ayuntamiento del siglo XVI. La feria es del 10 al 15 de Agosto, por si os aburrís. Coges la carretera en dirección a Albacete. Una vez a la altura de Albacete te equivocas de salida y das una vuelta por la zona de obras, por echar un ojo. Por fin deberías encontrar la salida en dirección a Manzanares y lanzarte desesperado hacia ella. Tiras recto por los llanos, no tiene perdida, es todo recto. Los llanos tienen una carretera sin fin rodeada de campos dorados con algún árbol que quiere dar sombra alternando con algún cortijo abandonado o alguno arreglado. No se si por Castilla se llaman cortijos, pero es para que me entendáis. Tirando por los llanos veréis una casa con una pintada que dice “El Bonillo es una nación”. Vais bien. Veras una señal hacia el pueblo vecino, pues tiras hacia allí, pero con la carretera nueva lo rodeas y ya no hay que pasar por medio. Con este pueblo es una de esas relaciones entre vecinos con la que se pican pero nadie sabe porque. Por esta carretera rodeáis el pueblo y llegáis a la otra parte. Seguid recto. Veréis una casa con unos ojos pintados en las ventanas. Seguís un poco más recto y ya veréis a lo lejos el campanario. Se parece mucho al resto de pueblos de Castilla, así que cuidado no os confundáis.
Llegamos a casa a las 16:30 y como todos estaban durmiendo y el refrán dice que “Allá donde fueres haz lo que vieres”, pues elegimos habitación y a dormir. Realmente no hay que elegir habitación, todos tenemos la nuestra, es una forma de hablar. La tarde pasó sin pena ni gloria mientas yo ponía al día la libreta de viajes.
Llegó la noche y después de cenar nos acercamos a la plaza que había espectáculo. Vimos un trozo y luego nos fuimos a dar una vuelta por la feria. En este momento, las Señoras pueden dar fe, me dio un bajón brutal, no se porque. Puede que por dormir poco, puede que me recordara a cuando venia de pequeña y no me juntaba más que con mi hermana porque era entupidamente vergonzosa o quizás fue porque no conocía a nadie. El caso es  que de repente quería volver a casa. No me refiero a la casa del pueblo, me refiero a Valencia. Y encima esto me fastidió aun más porque me hacia ilusión volver a la feria aunque fuese solo con Nuria. En un puesto de la feria vi una pulsera de estas azules con ojos contra el mal de ojo. No se porque, pero la compré. Por si no lo sabéis, soy un poco supersticiosa, sobretodo cuando tengo mala suerte. Sí, también me gusta leer el horóscopo. Obviamente me la puse inmediatamente.
Al ratito nos encontramos con los primos de mi padre y nos sentamos a tomar algo con ellos. A las 12 empezaba la verbena. Mi padre se retiró, pero Nur y yo nos fuimos con mi madre y los primos de mi padre. Supongo que tampoco lo sabréis, pero a mi me gusta la música de las verbenas, esas canciones que ponen todos los años, que son atemporales y que conoce todo el mundo. Llegando ya a las 2, la prima de mi padre me arrastra hasta un grupo y me presenta (re-presenta, porque en realidad ya lo conocía, pero no me acordaba) a mi primo. En ese momento Nur decide irse a dormir y me deja allí sola, de acoplada. Mi primo me presenta a sus amigos y me “re-presenta” a 2 de mis primas. La verdad es que en realidad me costó “ná y menos” estar a gusto porque son muy simpáticos. En el descanso de la orquesta, estaba hablando con una de las que yo creía que era una amiga más y resultó que es una prima que yo no conocía. Qué cosas pasan oye…Sobre las 5 algunas se iban a casa y yo me fui con ellas porque al día siguiente mis padres querían ir a las lagunas de Ruidera.
4:45 de la noche. Meto la llave en la puerta. No abre. Vuelvo a intentarlo. No abre. Barajo las dos opciones: quedarme en la calle o despertar a mi padre. Lo sentí por él, pero así la próxima vez me dará una llave que abra.
La verdad es que me lo pase muy bien esa noche. Para que luego duden del poder de las pulseras. 
¡Sed Felices!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Estrenando mes


Improvisadores, he vuelto. He tardado pero no es culpa mía. Siempre es culpa de otros, en este caso: la pereza. Pero no pasa nada, hoy vamos a empezar agosto, así se nos olvida que el lunes empezamos las clases. Bueno, o mañana. Uy, lo siento, ¿no tenía que recordarlo?
1 Agosto:
Para empezar el mes (bueno, en realidad porque era el día del espectador) quedamos para ir al cine. Como estamos repartidos, fuimos acudiendo al punto de encuentro. Como dijo Nur, éramos un grupo peculiar: 2 de las Señoras con sus respectivos chicos + el hermano de una + Nur y yo.
Habíamos pensado cenar en los montaditos, pero había gente de sobra. Por eso decidimos ir a otro, para no saturar solo un sitio.
Entramos en la película. Os recomiendo “Que esperar cuando estas esperando”, “Quien engañó a Roger Rabbit”, “Barrio Sésamo” o lo que se os ocurra, pero no paguéis para ir a ver “El Dictador”. No lo hagáis. Y si lo hacéis, que conste que os he avisado. Quien avisa no es traidor.
Al salir del cine nos fuimos a los recreativos. Aquí podríais habernos visto luciéndonos en el futbolín, el airhockey, las canastas y la maquina de bailar. Os diría que Elena y yo dominamos la maquina de baile, pero fue al contrario. Y no estamos aquí para mentirnos, ¿verdad?
Cuando salimos de allí cada mochuelo se fue a su olivo. Para llegar a mi olivo decidí ir por donde voy siempre y no por la autovia, pero resulta que una carretera secundaria de doble dirección sin carriles pintados, entre los campos…pues no es lo mismo de día que de noche. Lo bueno fue que había mucha luna, que después de ver “La Mujer de Negro” y “Silent Hill” me da la paranoia. Llamadme loca.
3 Agosto:
Después de una mañana de recados llegué a Valencia harta de tanto coche. Así que me tomé un merecido descanso después de comer…hasta las 4. A las 4 quedamos todos para volver a Liria. Y con todos me refiero a Elena, Laura, Paula, Héctor, una amiga francesa de Paula (no, no se escribir su nombre, ¿que pasa?), Nur y yo.
Llegamos allí a la hora perfecta para meternos en la piscina. Para amenizar la tarde saqué la colchoneta que compramos las 5 en el viaje a Lloret de Mar del verano pasado. Gracias a la colchoneta pudimos disfrutar de la gran capacidad pulmonar de Paula para hincharla ella sola a pulmón.
Después de casi dos horas en el agua (aproximadamente) decidimos salir a merendar. También por cortesía y talento de Paula merendamos una tarta de dos chocolates. Y después nos lanzamos con un trivial. Pero el trivial junior, que tampoco queremos ir humillando a nadie. Si jugamos al otro a mi que me den el dado y ya. 
En estas estábamos cuando llegaron mis padres y decidimos que era buen momento para empezar a hacer la cena. Y resulta que faltaban cosas que pensaba que teníamos. Decidimos bajar a la gasolinera  en un momento para comprarlo todo. Allá que fuimos Héctor y yo con el coche de mi padre.
Llegamos a la gasolinera y no tenían nada, porque esa gasolinera ya no es lo que era. El chico nos estaba mandando a una tienda del pueblo de al lado que igual estaba cerrada cuando una mujer que estaba peleando con la maquina de tabaco nos dice que la sigamos, que ella conoce una tienda que esta abierta seguro. Ahí me entro la duda. Estaba entre que formaba parte del principio de una película de miedo o que era una cámara oculta. Total, que miro a Héctor en plan “tú decides”. Allá que nos vamos detrás de la señora que se subió en un todo terreno negro con calaveras pegadas. Pero no penséis que somos unos locos. Como le dije a Héctor: las madres dicen que no hagamos autostop, pero vamos con nuestro propio coche. La señora sale de la autopista y se mete por un camino sin una maldita luz hasta que llegamos a una urbanización donde nos para en un asador. La señora del asador nos sacó hasta la última moneda de céntimo a los dos (literalmente). Y para salir de allí…menudo panorama. Un coche que no controlo del todo, un sitio que no conocemos y ni una luz.
Tranquilos, al final llegamos sanos y salvos a casa y pudimos hacer la cena. Después de cenar acudió Josevi, esencial para poder hacer los equipos para jugar al Tabú. Jugar al Tabú es divertido, pero además lo acompañamos con unas copillas de agua de Valencia. Lo bueno de este juego es que queda claro que cada uno tiene habilidad para una cosa. Lo mío es manipular…a Coco, a la marioneta. Tranquilos. 
Pues esto es todo por hoy. Por hoy y hasta nueva orden. Yo sólo os aviso porque la pereza aumenta cuando se acerca el inicio de curso. Pero no me odiéis.
¡Sed Felices!

martes, 4 de septiembre de 2012

Calma antes de la tormenta


Improvisadores, como os dije ayer, hoy también toca. Es solo para compensar mi abandono vacacional. En esta entrega no hay mojitos, es una entrega más light. Hay cine y playa. Es verano, también queda bien ¿no?
18 Julio:
Para celebrar el cumpleaños de mi prima nos fuimos a comer donde ella eligió y luego a ver Ice Age 4.
Después de pasar dos horas rellenándonos de comida italiana (porque eso no era comer), las 4 consideramos más que necesario dar una vuelta para intentar bajar la comida. Pasada 1h entramos a la sala para aposentarnos y disfrutar de la película.
La sala estaba llena de niños, a ellos los oía reírse con el perezoso, pero yo me reí durante toda la película. Qué niños más sosos hay hoy en día.
Al acabar la película nos dirigimos al horno (entiéndase por horno un coche puesto al sol 5h) y nos volvimos a casa dando por concluida la tarde de las 4 primas juntas.
19 julio:
El jueves había sido declarado desde el lunes, día de playa. Así que seguimos con los planes de chicas, pero esta vez también se vino la abuela. Así que plegamos toallas, sombrilla, silla y bocadillo y pusimos rumbo al Puig. Llegamos a las 11 y nos untamos de crema. Mientras esperaba a que se absorbiese la crema para no volver a quemarme como en Lloret, pensé que nada mejor que un poco de lectura. Pasé la mañana leyendo “Juego de Tronos”.
No se si alguien ha leído alguna de las novelas de Canción de Hielo y Fuego. Si lo ha hecho ya sabe porqué me encanta, si no lo ha hecho...¿a que espera? No, en serio..ya tardas. Es una mezcla de genialidad y genialidad que a la vez se mezcla con un poco de violencia, sexo y rock. Pero sin rock. En fin, que me pierdo. Que enganchan, que tienen intrigas que dices "Pero qué..?!" y que ni se os ocurra encariñaros con ningún personaje, porque en el momento en que lo queráis...os tocará buscaros a otro al que querer. Sé que vosotros me entendéis. Sólo me he leído los tres primeros libros este verano, pero con G.R.R Martin no puedo decir que cualquier cosa que pase me la espero, porque no me espero nada. Puede salir por cualquier lado y matarte del susto. 
Bueno, vamos a seguir con lo que estaba contando, porque sino me lío...Al cabo de un rato se unieron a nosotras las primas de mis primas. Y a la 13:30 nos trasladamos de la playa a la piscina de éstas hasta la hora de comer que ya subimos a su casa. Después de comer, mientras unos veían la televisión y otros dormían, yo me coloqué los cojines en un banco de la terraza y allí con el aire fresco proseguí mi lectura. Creo que casi rocé el paraíso en ese banco, se estaba tan bien que me debatía entre leer o dormir la siesta del siglo. Pero en el paraíso hay libros, así que decidí que ya dormiría en casa.
Después de merendar y de la sobremesa de la merienda (que estamos de vacaciones y vamos con calma) nos volvimos a casa poniendo fin al ultimo día de chicas solas porque al día siguiente ya vendrían mis primos a casa. 
Os voy a ahorrar el trance de soportar el relato de una semana con 4 niños en casa. Además, tampoco es tan traumatico. Gracias al que inventó la play, la xbox o lo que sea que mantuvo a los niños entretenidos 1 semana. 
Aquí acabo por hoy, a la próxima más y ya sabéis...
¡Sed Felices!

lunes, 3 de septiembre de 2012

Alcossebre, nuestro segundo hogar.


Improvisadores, he vuelto a Valencia y eso quiere decir que toca pasar todas las notas de la libreta al ordenador para que paséis el rato y cotilleéis. Este verano he llevado la libreta a todas partes, así que vamos a tener varias actualizaciones porque son muchos días. Os aviso de que algunas cosas están escritas en el mismo día pero otras no, así que puede que en una linea este en presente y de repente me pase al pasado o vete a saber, que soy muy rarita. 
14 Julio:
Es mi primer fin de semana de vacaciones. Planazo con las Señoras: Alcossebre y “estrenamos” juntas el coche de Paula. Después de hacer las bolsas, organizar los sitios y rezar para que el coche subiese la rampa del garaje, nos encaminamos a Alcossebre al ritmo de la Oreja de Van Gogh que es la banda sonora oficial de los veranos (desde el año pasado).
Una vez conseguí controlar las ventanillas de delante todo fue rodado. ¿Y esto porque? Pues porque al no tener aire acondicionado hay que buscar el punto exacto en el que el ruido no moleste y no muramos de calor. O no mueran los del asiento de detrás. A todo esto hay que añadir que las maquinas y yo no nos llevamos demasiado bien y tarde lo mío.
Llegamos a Alcossebre a la hora prevista y decidimos ir a comprar la comida antes de llegar a casa. Una vez nos pasamos de largo la primera señal hacia Consum, todo fue tan simple como cruzarnos el pueblo siguiendo las múltiples y variadas indicaciones. Cuando encontramos el Consum y aparcamos nos dimos cuenta de que debían regalar algo porque había gente para aburrir. Qué manía tiene la gente con  comprar comida. No lo entenderé nunca.
Una vez encontramos casi todo lo que buscábamos e hicimos la cola inmensa, nos tocaba buscar una frutería donde tuviesen limas y hierbabuena. Después de visitar tres fruterías conseguimos tenerlo todo y nos fuimos a casa a hacer la cena. Una vez hechas y disfrutadas las fajitas, recogimos todo (también gracias al aspersor que decidió que a las 11 de la noche era buena hora de que nos levantásemos de la mesa). Volvimos a aposentarnos, pero esta vez para empezar con los mojitos. Como vamos a lo grande, hicimos los mojitos en copas de wisky. ¿Consecuencia? Ninguna, simplemente que una copa son dos mojitos. Y aquí empezó el desvarío y las confesiones. Sobretodo las confesiones. Pero no os las voy a contar, eso solo se cuenta entre mojitos.
Estábamos tan a gusto que al final no salimos y nos quedamos de charreta hasta llegar a ese punto en que te entra el hambre y nos zampamos las papas que eran para el domingo.
15 Julio:
El domingo amaneció nublado y nosotras amanecimos a las 11. Aun así, nos vestimos y nos fuimos a la playa. Después de saltar lo menos 500 olas gracias a la bandera amarilla, nos fuimos a la piscina a quitarnos la arena y la sal. Previo paso por la ducha de la piscina. Aclaradas del agua salada en agua clorada nos fuimos a hacer la comida y a refugiarnos del calor del medio día dentro de casa. Nos animamos a jugar un trivial que, como siempre nos pasa, acaba derivando en el abandono de los quesitos y la simple lectura de las preguntas.
A las 7 de la tarde nos recogimos y volvimos a casa tranquilamente. Tan tranquilamente que a la altura de la Pobla de Farnals decidimos pararnos junto con otros coches para llegar más tarde a casa, porque íbamos con tranquilidad. Así que al final llegamos a casa pasadas las 20:30h. Yo, personalmente, volví con las conchas de la playa que Laura y Paula habían recogido, relax después de los exámenes, momentazos y risas que siempre tenemos juntas.
Este día fuera tuvo todo lo necesario para ser un gran día. Y un gran fin de semana. 
Puede que mañana haya una nueva entrega de "Verano 2012, no te vayas". Mientras tanto...
¡Sed Felices!